El equilibrio, la emoción y el intelecto

thumbs_laitman_610_3Pregunta: Yo siento que estoy abrumado por sensaciones internas que me son incomprensibles: un gran entusiasmo desde el cual podría explotar. ¿Qué debo hacer con esto, establecer algún tipo de barrera y decirme yo mismos que no quiero esto?

Respuesta: Creo que esta es sólo la etapa inicial de tu familiaridad con la sabiduría de la Cabalá, con el grupo, con las fuerzas que actúan en esta sociedad. Como regla general, un estado como este tipifica a los nuevos estudiantes. Ellos se encuentran en una especie de sobreexcitación, de marcha forzada, en un tipo único de fase de transición.

En general, cuando conectamos un dispositivo a una red eléctrica o electrónica, una primera oleada pasa a través de él, de tal manera que en un primer momento ocurren procesos transitorios repentinos y después todo se calma y entra en un estado normal. Creo que podría ser que tú todavía estás en un estado como este, así que es necesario esperar hasta que este pase. Si el estudio influye en ti de esta manera, entonces, como regla, en este estado, es muy importante hablar más con los amigos y tratar de equilibrar la emoción con la acción.

Yo te aconsejo que le dediques más tiempo al estudio “El Prefacio a la sabiduría de la Cabalá” o al Estudio de las Diez Sefirot, donde el lenguaje cabalístico seco y científico explica lo que sucede con los deseos, con su ruptura en cinco etapas, en cinco mundos; es decir, entrar más en la ciencia. Esto realmente relaja a la persona, puesto que tiene una influencia muy profunda y positiva no en las emociones, sino en la mente. Trata de balancear el corazón y el intelecto.

Tú encontrarás algunos amigos juntos con los cuales puedes aprender la sabiduría de la Cabalá, y no a participar en todo tipo de actividades psicológicas dentro del grupo. Estas son obligatorias, pero es necesario equilibrarlas. Yo lo sé por mi gran experiencia y por el aprendizaje con Rabash.

Cuando le traje a él 40 estudiantes y empezamos a trabajar con ellos, también hubo anormalidades similares entre ellos. Parte de ellos participaron sólo con el aprendizaje “seco”, otros sintieron una sobrecarga emocional como ésta de tal manera que no podían hacer nada con ellos mismos. Hubo un problema con estos y con aquellos. En casos como estos, Rabash siempre dio una orden: añadan una cosa, resten una segunda cosa, y así sucesivamente, como un buen cocinero que sabe con precisión cuántos gramos de especias u otros aditivos se necesitan para proporcionarle al plato el sabor final. Si aprendes en un grupo con amigos y equilibras tus emociones a través de un estudio serio, verás el salto que darás.

(123128 – De la Convención virtual en Moscú “Unidad sin fronteras”, día uno del 13/12/13, Lección 1)

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