Entre dos autoridades

dr.laitmanPodría existir una condición en la que la persona permanezca físicamente dentro de un grupo, venga a las lecciones, participe en todo tipo de actividades y eventos, pero en realidad ya haya abandonado el camino y se encuentre en otro lugar… .

Pregunta: ¿Cómo podemos ser cuidadoso y protegernos contra esto?

Respuesta: Sólo a través de la humildad y de agachar la cabeza. El ego arde en todos, y por lo tanto, mi primera acción es la anulación ante el maestro, las lecciones, y el grupo. Antes que nada, no soy en absoluto la persona más sabia entre los estudiantes; más bien es lo opuesto, yo quiero que ellos determinen mi forma de vida. Porque si determino esto por mi cuenta, estaré llevando a cabo la voluntad de mi ego de forma exacta. Entonces ya no estoy en el grupo. En el momento en que yo salte del “tren”, inmediatamente estoy bajo el dominio del auto amor.

En general, ustedes tienen sólo dos “autoridades”: el grupo, el cual incluye al Rav, los amigos, los libros, y al Creador, lo cual conforma una completa unidad; el mundo y yo.

Pregunta: Yo puedo “someterme” externamente ¿Pero cómo se somete uno internamente? ¿Qué hago con mis pensamientos y emociones? ¿Puede la persona someterlos en un grupo?

Respuesta: Existen dos “balanzas”: Por una parte, el grupo que atrae la Ohr Makif (Luz circundante), y por otra parte, el ego y el mundo externo ¿entonces qué es más importante para mí?

Entre dos autoridades

Ciertamente no puedo garantizar mi mañana por mi cuenta, pero si uso todas las posibilidades que se encuentran en mi autoridad, entonces puedo inclinar la balanza hacia el lado derecho. No hay otra manera.

Pregunta: Si veo que mi grupo no se ajusta lo suficiente al espíritu de Bnei Baruj, ¿cómo puedo someterme ante los amigos?

Respuesta: Traten  de “someterse ante ellos” excepto en lo que ustedes deben añadirles a ellos.

Los padres se someten con respecto a los niños, no porque comiencen a escuchar sus opiniones. En su lugar, su sometimiento es por la preocupación y el cuidado de ellos. Una madre sirve a su hijo pequeño con lo que necesita y no con lo que ella quiere. Él puede gritar: “¡Dame!” pero ella no se lo dará, y de esta manera, de su parte, ella está sirviéndole devotamente.
(122770)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/10/13, Escritos de Baal HaSulam

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