¡Izquierda, derecha, izquierda!

thumbs_laitman_232_05Nosotros caminamos sobre dos piernas: izquierda, derecha, izquierda, derecha. Debemos siempre buscar la derecha, pero comenzamos siempre con el pie izquierdo, desde el creciente deseo de recibir. Es imposible hacer algo sin un deseo, sin una deficiencia, sin algún interés.

La acción en sí la lleva a cabo la Luz que Reforma. En general, es un proceso muy simple, pero a causa de que lo experimentamos mediante esas sensaciones, este nos arroja hacia diferentes estados. Cuando estamos en el lado izquierdo no podemos ver el derecho, y desde el lado derecho no podemos creer que también haya un lado izquierdo. Entonces somos como niños que, o lloran, o se ríen.

El deseo de disfrutar, el deseo de recibir, es toda nuestra materia, la cual determina totalmente nuestro estado: todas nuestras sensaciones, nuestra mente, y nuestra perspectiva. Todos dependemos de esta, hasta que alcanzamos la línea media. Ahí ya podemos estar por encima de nuestro deseo, tanto en la línea izquierda como en la línea derecha, y dirigirnos a nosotros mismos, lo cual es llamado por encima de la razón, por encima de las sensaciones placenteras o de las no placenteras en nuestro deseo de recibir. Podemos ya usar todos esos estados para nuestro avance a partir de nuestra propia libertad de elección.

Pero seremos arrojados de un lado al otro: a la izquierda y a la derecha, hasta que alcancemos el control de la línea media. Cuando estamos en la izquierda, necesitamos controlar de alguna manera nuestro estado para no perder nuestras cabezas y desesperarnos por el hecho de que todo es malo, todo es oscuro, y que no vemos nada. Tenemos que usar la línea izquierda de forma efectiva y constructiva al tratar de obtener algo de ello y no sólo tener una mala sensación, hundiéndonos en la desesperación, impotencia, y desesperanza.

Es claro que si la persona está totalmente hecha de un deseo de recibir y está totalmente bajo la influencia de la Luz, entonces nada le ayudará excepto el entorno. Si no pierde la conexión con el entorno sino que invierte en este, entonces el entorno siempre proveerá para ella y la influirá con una cierta medida de Luz. Si la persona pone su esfuerzo, su conexión, su sometimiento en el “almacén” del entorno, recibirá más apoyo de este almacén durante un descenso, y entonces será capaz de elevarse más rápido.

Lo mismo ocurre al revés, cuando todo es agradable y bueno. Entonces no debe perder su cabeza, sino tratar de usar esta situación con el fin de avanzar. También necesitaremos el apoyo del entorno que debe equilibrarnos en un ascenso así. Lo principal es no olvidar nunca y estar conscientes del hecho de que necesitamos alcanzar una deficiencia real. La única manera de llegar a una deficiencia real es mediante el apoyo del entorno, dado que la persona siempre escapará del trabajo en esos estados cuando está solo. Lo principal es pasar por tantos estados placenteros como sea posible y no pensar cuán benéficos son para nuestro avance.

(122250 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 12/3/13)

 

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