Una ciencia de corazones humildes

Dr. Michael LaitmanA lo largo de las generaciones, aquellos que se dedicaban a la parte interna de la Torá atravesaron transformaciones de sí mismos; ellos trabajaron en aras del Creador y alcanzaron la espiritualidad. Es imposible que nosotros solos lo alcancemos a Él, excepto en los casos especiales de aquellos a quienes se les concedió revelación de lo Alto para un propósito especial. Es por eso que los cabalistas tuvieron que permanecer siempre conectados con sus amigos, como un hombre con un corazón, en garantía mutua.

Esto siempre se hizo “con humildad”. A pesar de que cada uno trabajó en unidad por el bien de sus amigos, nunca lo demostraron hacia el exterior. La mayor parte del tiempo, fue a la inversa; ellos ostentosamente mostraban indiferencia hacia los demás y hacia su trabajo interno, como ocurrió con los cabalistas de Kotzk. Ellos actuaron de esta manera para ocultar la verdadera aspiración de sus corazones, y así estar capacitados para aplicar esfuerzos y avanzar.

Hubo otros grupos que estudiaron, oraron, y discutieron juntos las cosas, por ejemplo, los estudiantes de Ramjal. Pero aun así, ellos se cuidaban de desplegar sus corazones unos a otros para evitar que otros, incluso sus amigos, se apoderaran de los deseos internos de sus corazones. Después de todo, ellos estaban ardiendo con una intención tan poderosa por la meta, que ninguno tenía la fuerza para expresarlo exteriormente en palabras y todos se centraban totalmente en sus sensaciones internas.

Sólo después de muchos años, más cerca de nuestro tiempo, precisamente desde el Ari, Baal Shem Tov y el Maguid de Mezeritch, cuando surgió el movimiento por el uso de la Cabalá en grupos grandes (Jasidismo), empezaron gradualmente a hablar más sobre el trabajo interno.

Así llegamos a nuestra época, en la que podemos hablar de ello más abiertamente, no sólo entre nosotros, sino incluso explicarle el público en general los principios del trabajo espiritual para despertar los corazones de muchos para el trabajo espiritual.

Al mismo tiempo, nosotros tenemos que protegernos. La protección la realizamos a través de las intenciones: Cuanto más sintonizados estén nuestros corazones con la onda interna, más inmersos estaremos en ella y no buscaremos darles rienda suelta a las aspiraciones ocultas de nuestros corazones.
(122664)
De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 12/10/13

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