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Una oración a través de la columna central

Michael Laitman“Introducción al Libro de Zóhar”, “La Torá y la oración”, artículo 184: Y sólo después de incluirse en las tres correcciones de nuestros santos padres, comenzará él a corregir la Divinidad, desde el lugar que nos dejó del patriarca Jacob: elevar el temor a la cualidad de exaltación, porque Él es grande y gobierna sobre todo. Posteriormente, entrará en la casa de la asamblea y rezará la oración. Es decir, él debe orar y extender las Luces superiores en ella, con el temor a la exaltación, llevarla al final de la corrección. Entonces está escrito, “Y Él me dijo: ‘Tú eres Mi siervo, Israel, en quien Yo mostraré Mi gloria”.

Nosotros comenzamos nuestras correcciones desde Abraham, de la propiedad de Jesed, Isaac, la propiedad de Guevura, y Jacob, la propiedad de Tifferet. Estas etapas son llamadas los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, entonces alcanzamos el nivel de los hijos: Netzaj, Hod y Yesod. Es imposible alcanzar las correcciones de los hijos sin corregir primero los niveles de los padres, desde los cuales alcanzamos una oración que nos llena con los poderes para cuidar de los hijos. Así transmitimos nosotros todos los atributos de otorgamiento desde HGT a NHY.

Este es el trabajo de nuestra conexión. Por lo tanto, se dice que la persona alcanza un lugar llamado la casa de la asamblea (sinagoga), donde ella trata de incorporar en los deseos de todos y ve hasta qué punto no puede hacerlo. Entonces eleva una oración.

Una oración es correcta si proviene del deseo de conectar. Todos nuestros deseos, nuestras deficiencias y nuestras peticiones por la conexión se unen y exigen conexión. A esto se le llama una oración de muchos, en respuesta a la cual llega desde arriba la Luz que Reforma y nos conecta. Tal conexión entre todos se vuelve una vasija llamada una casa de asamblea y de ella recibimos una respuesta a nuestra oración.

Una casa de asamblea (congreso) no es un edificio o un lugar corpóreo, sino más bien el grupo en el que se cumple nuestra conexión y unidad. Jacob es la línea media, la columna central. Si nosotros alcanzamos la línea media, esto significa que oramos frente a la columna, es decir que pedimos la corrección a partir de nuestra conexión. A esto se le llama ser un líder de la oración (la fase de Jacob) que se incorpora en todos y ora para que se cumpla nuestra conexión y que seamos incorporados y nos disolvamos unos en otros, y seamos como uno.

Entonces, este lugar se convierte en una casa de asamblea. La conexión entre nosotros es llamada Shejiná, y nosotros somos llenados por las correcciones de la Luz que Reforma, y el Creador se revela en nuestros deseos corregidos. No debemos tratar de escapar hacia ningún lugar, en vez de eso sólo debemos aclarar esta situación y cumplirla más y más.

(126205 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 21 de Enero del 2014, Escritos de Baal HaSulam)

Desde las partículas fundamentales hasta Adam

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, ítem 35: En la Fase Uno del deseo de recibir, llamada “inanimado”, la cual es la manifestación inicial del deseo de recibir en este mundo corporal, existe sólo una fuerza colectiva de movimiento para la totalidad de la categoría inanimada. Pero ningún movimiento es aparente en sus detalles particulares. Esto se debe a que el deseo de recibir genera necesidades, y las necesidades generan suficientes movimientos, los suficientes como para satisfacer la necesidad.

A partir de aquí es claro para nosotros que el deseo es la motivación para todo, incluso en el nivel del inanimado.

Pregunta: El electrón se encuentra en movimiento constante. ¿Qué nos dice esto de su deseo?

Respuesta: Todas las partículas fundamentales existen precisamente debido a que se encuentran en un incesante movimiento. Hipotéticamente, si éstas dejaran de moverse, desaparecerían. El principio estuvo en el “Big Bang”, en la chispa de energía espiritual que le dio vida a todo nuestro universo. De ahí se deriva la naturaleza del inanimado, vegetativo, animado, y del hablante y ésta le proporciona el movimiento incesante, ilimitado que vemos. Todo se deriva de esa chispa que hizo erupción en el plano de este mundo, creó el “espacio”, y lo llenó con esto.  

En los cimientos de la materia, la pérdida de energía no existe. Su expansión no es desaparición, porque la chispa permanece y actúa dentro de todo. Esta es la razón por la cual no podemos detener a una  partícula elemental. 

Pregunta: ¿Entonces cuál es la diferencia entre la corrección de un deseo simple y la corrección de un deseo complejo?

Respuesta: Es imposible corregir un deseo simple. Esto se debe a que los deseos en los niveles del inanimado, vegetativo, y animado no están listos para entender sus deficiencias. El deseo del inanimado que se encuentra en un estado estático no requiere de nada. Si lo movemos de su lugar otro, donde se sienta cómodo, reaccionará; digamos como una roca que rueda por una pendiente. Pero al mismo tiempo no está actuando, más bien es su naturaleza la que está activándola.

El nivel vegetativo produce acciones independientes cuyo propósito es proporcionar las condiciones óptimas para el crecimiento. Las plantas ya hacen un cálculo independiente pero sólo en una dirección, cómo llegar a una altura en particular y realizar su programa interno. Si este programa entra en conflicto con algo, entonces es necesario evitar  la molestia. Por lo tanto las plantas evaden lo que interrumpe su crecimiento.

A diferencia de ellas, los representantes del nivel animado no están listos para realizar su programa interno si permanecen en un solo lugar. Ellos se reproducen de forma diferente, viven y mueren de otra manera. Todos esos son un gran deseo de recibir, el cual está incluido en los tres niveles. 

En conexión con esto, no queda claro en qué forma el humano es diferente del nivel animado si él está preocupado sólo por su cuerpo y su vida normal. Ustedes ven que los animales también hacen provisión para su propia existencia corporal, incluyendo la necesidad de continuar la especie.

El humano es llamado Adam (Hombre) si quiere ser como el Creador. En este caso, los “movimientos corporales” no lo ayudarán. Esto es debido a que el nivel de Adam está por fuera del cuerpo; pertenece a su chispa interna, es inherente en ella desde el “Big Bang”. A través de esta, recibe conexión con Keter, con el Dador, conectándose a la base de la creación y saliendo al nivel donde está el origen de todo nuestro universo, a partir de ahí comienza el ascenso.

Y su cuerpo permanece en su lugar. No le pertenece a esto. Al final, Adam no tendrá ningún sentido de pertenencia hacia este.

Entonces, Adam es el nivel de adhesión con el Dador. Él sale de su existencia presente y alcanza un nivel elevado. Y esta es su cualidad única, porque él está dispuesto a “abandonarse”  a sí mismo y ascender.

(126071 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 21 de Enero del 2014, Escritos de Baal HaSulam)