El veneno que cura

dr.laitmanNo existe nada además de la Torá y la oración, es decir, del descubrimiento de los defectos que yo debo aclarar, que debo ordenar. Tengo que conectarme con los amigos a fin de crear la deficiencia correcta que es imprescindible para que se lleve a cabo la corrección a través de nuestra cercanía, de nuestra integración con los demás, de la conexión y la adhesión de todas las partes rotas.

En consecuencia, nosotros alcanzamos la imposibilidad de conectarnos, y aclaramos que existe algún tipo de obstáculo entre nosotros que nos perturba. Podría ser que el Creador no nos permita que hagamos esto o es nuestra propia naturaleza egoísta, que también fue creado por el Creador.

En otras palabras, descubrimos molestias en el camino hacia la conexión, corrección y restauración de la vasija completa, del alma colectiva en la que podemos descubrir al Creador como un solo poder, y de esta manera alcanzar la meta de la creación, la cual también es nuestra meta personal.

Si trabajamos en todo esto, entonces alcanzamos nuestro verdadero defecto: nuestra incapacidad para alcanzar la conexión. Y sobre esto se nos dice: “Aquel que hace la paz en las alturas hará la paz para nosotros”, completará nuestra unificación, y nos conectará. Una oración como esta será aceptada inmediatamente y nosotros ameritaremos una respuesta a la oración.

La respuesta a la oración llega en forma de la Luz que Reforma que nos conecta. Esta Luz es llamada Torá. Por eso se nos dice: “Yo he creado la inclinación al mal”, el deseo que nos separa y no permite que nos conectemos. En el momento que queremos conectarnos, incluirnos en los demás, fundirnos unos en otros, descubrimos la inclinación al mal que se despierta en nosotros. Y antes de eso, ésta no se muestra.

Está oculta por dentro como una serpiente y yo no la siento. Pero en el momento que empezamos a acercarnos unos a otros con la intención de conectarnos, entonces la serpiente muestra su cabeza y no permite que esto ocurra. Ella segrega su veneno, entonces nosotros entendemos, sentimos y descubrimos qué es la “inclinación al mal”.

Pero en contra de esta inclinación al mal, viene la Luz que Reforma y la transforma en inclinación al bien. Es decir, sin este ego no tendríamos éxito en alcanzar la conexión; es específicamente la inclinación al mal la que se convierte en inclinación al bien. Es como el veneno de serpiente, que por una parte es venenoso, pero por la otra se utiliza como un remedio. Cada remedio es un veneno, pero un veneno tomado en una dosis muy pequeña puede utilizarse para tratar la enfermedad.

El veneno es la base de todos los remedios, pero no todos los venenos son un remedio. Si igualamos el veneno de la serpiente con el veneno que hay dentro de nosotros, entonces se revela en su interior la Luz de la corrección. Es así como alcanzamos la Torá, es decir, ya tenemos la Torá (la Luz que Reforma) y la oración.
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De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/21/14, Escritos de Baal HaSulam

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