Los conductores eléctricos espirituales

Dr. Michael LaitmanTodos nosotros sabemos que el deseo de recibir es la materia, y en otras palabras, es la base de toda la creación. El deseo es todo lo que la Luz (el Creador) creó. Por lo tanto, el deseo es llamado “algo de la nada”, puesto que no existía antes que la Luz lo creara. Esta es la única acción, el acto de la creación.

A continuación, el deseo de recibir evolucionó desde la fase cero hasta la cuarta fase, y con la influencia de la Luz comenzó a sentir su existencia, es decir, quién y qué es. En este estado de pronto comenzó a sentirse como receptor. Si tan sólo fui creado de esta manera, esto es una cosa, pero, además, yo también entiendo que quiero recibir y disfrutar de la recepción, lo cual ya es otra cosa. Aquí estamos hablando de la intención: el deseo de recibir reveló la intención dentro de él, y ésta era opuesta a la intención del Creador.

Por lo tanto se creó una inmensa brecha entre la intención del deseo que fue creado (una intención en aras de recibir placer para sí mismo) y la intención del Creador que el deseo se siente (la intención de darle placer a la criatura, de llenarla, de preocuparse por ella y así sucesivamente).

La sensación de la gran brecha, la sensación de ocultamiento hace surgir algo en el deseo de recibir llamado, Tzimtzum Alef, primera restricción. De hecho, este fue el comienzo de la creación. Con la influencia de las condiciones existentes, el deseo de recibir comienza a hacer algo por sí mismo. Comienza a recibir sólo para darle placer a su Creador, es decir que trata de ser como Él. Y esta semejanza con el Creador es el primer mundo entre los cinco mundos (dado que el deseo de recibir está compuesto por cinco niveles), el mundo de Adam Kadmon (AK), que es Adam HaRishón (el primer hombre), el prototipo del hombre.

Esto completa la primera etapa, puesto que el deseo de recibir no puede hacer nada más. A fin de continuar realizándose, son necesarias nuevas acciones. Los detalles de estas acciones son más interesantes. Desde abajo del Tábur de final de Galgalta ve Eynaim, se hace una mezcla de los deseos, más precisamente, se trata de una mezcla de las intenciones Lo Lishmá y Lishmá.

Después de esto, se hace Tzimtzum Bet, la segunda restricción. Esto le da un empujón para continuar con un desarrollo tan grande, que en un momento el deseo de recibir recibe dentro de sí la Luz como si fuera Lishmá, y luego descubre que a pesar de todo esto, no está preparado para hacer esto, que no está a su alcance el mantener la intención correcta, y recibe todo para sí mismo. El estado en el que se revela el llenado egoísta es llamado la ruptura del deseo de recibir.

Y después de esto, dentro de este deseo roto aparecen nuevos mundos, se construyen nuevos sistemas. Y todos estos sistemas ya están construidos en un estado en el que el deseo de recibir entiende y es consciente de qué es, de quién es, y de cómo se debe construir un sistema en el que pueda repararse, es decir, pasar de la intención a fin de recibir a la intención con el fin de otorgar.

Todo esto ocurre cuando aún no existe nada además de los dos deseos, las dos fuerzas opuestas, es decir, incluso antes de formarse nuestro mundo, antes del Big Bang, antes de nuestro universo, previo a todo. Estas dos fuerzas construyen todo el sistema de control a través del cual aparecen cuatro mundos: Atzilut, Beria, Yetzira y Assiya (ABYA). Así se crea el sistema de control.

Y después de esto, a partir de ese punto central del mundo del Infinito, Olam Ein Sof, (∞), el cual se avergonzó y por lo tanto, hizo un Tzimtzum, restricción, se forma un Partzuf interno único, un pequeño sistema interno muy singular. Este es llamado Adam y su meta es parecerse absolutamente el Creador, llevar a todo el deseo hacia l equivalencia de forma con Él. Este sistema también pasa a través de una ruptura, de una división en una multitud de partes que caen en nuestro mundo.

¿Qué es este mundo? En él están las condiciones con cuya ayuda el deseo de recibir puede corregir su intención. ¿Cómo hacer esto? Lo hace de una forma completamente independiente del Creador. De lo contrario, esta no sería una corrección independiente y el deseo de no sería independiente. Por lo tanto, después de los cinco mundos: Adam Kadmon, Atzilut, Beria, Yetzira y Assiya, del descenso a través de los 125 niveles que comienzan desde el mundo del Infinito y llega hasta nuestro mundo aquí, por debajo de todos los mundos superiores, se forma un nivel único.

Éste es único, en cuanto a que aquí existen cuerpos, lo comprendemos como cuerpos que nacen, se desarrollan, envejecen y mueren. Y además de esto, estos cuerpos también se dividen en masculinos y femeninos.

Aquí se forma un sistema completo de la acción de fuerzas, que en nuestro estado y conciencia se sienten como cuerpos. En los mundos espirituales, sólo existen deseos e intenciones. Y en nuestro mundo físico, hay tres factores: el cuerpo, el deseo y la intención. Y por esta razón, los cuerpos pueden alcanzar diferentes relaciones entre ellos, aproximación y distanciamiento mutuos. Y esta aproximación y distanciamiento no influyen necesariamente en el deseo y la intención.

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Los deseos pueden ser completamente diferentes, las intenciones pueden ser completamente opuestas, muy malas, y simultáneamente entre los cuerpos puede haber cercanía. Y vemos esto en nuestro mundo. Los políticos o personas que se odian se reúnen, digamos, “escondiendo un cuchillo o una pistola” tras sus espaldas, sonriendo amablemente, apretándose las manos unos a otros, hablando y poniéndose de acuerdo entre ellos sobre las cosas.

Esta es la singularidad de nuestro mundo, esta es su ventaja y su deficiencia. Aquí, sin corregir los deseos y las intenciones, es posible acercarnos unos a otros a través de los cuerpos. Y si nosotros no entendemos esta condición, la singularidad de nuestro mundo, si juzgamos la cercanía interna según la proximidad externa, entonces es claro que perdemos.

Un ejemplo adicional es la atracción sexual. En general, a temprana edad, las personas aún no entienden que esta es una unidad corpórea. Y como resultado, hay muchos problemas.

La gente no entiende que la principal proximidad debe ser mucho más profunda, interna, intencional, el propósito de la vida. Cuando ustedes no puedan alcanzar esta meta sin otra persona, entonces será realmente la verdadera proximidad.

Por lo tanto, en nuestro mundo esta imagen está formada por “cuerpos”, una verdadera ilusión. Esta está dividida en cuatro niveles de la naturaleza: inanimado, vegetativo, animado, y hablante.

Y, como ya sabemos por una parte de la Cabalá llamada la percepción de la realidad, todos los cuerpos aparecen sólo en nuestra imaginación interna. Todo el inmenso mundo material se siente sólo como algo externo. Sin embargo, de hecho, se revela de esta forma sólo en nuestra conciencia. Los físicos, biólogos y psicólogos ya han hablado de ello.

Pero, por otro lado, esta es la singularidad de nuestro mundo, y en general, la realización de todo el proceso de evolución de la creación, porque éste nos lleva hacia un estado desde el cual podemos empezar a acercarnos al menos corporalmente.

¿Hacia dónde nos lleva todo esto? A lo largo de la historia, humanidad se ha desarrollado de acuerdo a una ley interesante, la ley del ego creciente. Si estamos hablando de la simple naturaleza, entonces, también en ella evoluciona por primera vez el nivel inanimado después de eso el nivel vegetativo, a continuación el nivel animado y sólo después de eso se desarrolla el humano. Sin embargo, estas etapas son temporales, dado que el proceso alcanza una determinada etapa y luego se detiene y no continúa evolucionando más. Esta es la evolución gradual por etapas.

Todos sabemos sobre los cataclismos naturales que ocurrieron durante la evolución en la superficie de la tierra. Y después de eso, el ser humano evolucionó a partir del mono. La Cabalá nos revela cómo y por qué sucedió esto. Está claro que los cabalistas escribieron sobre ello mucho antes de Darwin. De esto se nos habla en El Libro del Zóhar, en los libros del Ari (el cabalista que vivió en el siglo 16) y en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, que es el comentario al Libro del Zóhar escrito por Baal HaSulam.

La evolución humana es más interesante: Cientos de miles de años pasaron hasta que llegó en el siglo 20 la etapa evolutiva exponencial más seria. A comienzos del siglo 21, nosotros hemos alcanzado un estado de saturación: El ego dejó de evolucionar e incluso comenzó a disminuir un poco.

En otras palabras, hemos comenzado a comprender que existe un final para el ego. Nosotros anhelamos todo el tiempo alcanzar la cima de nuestra evolución; nuestro ego creció y pensamos que este crecimiento podría ser infinito. Especialmente en el siglo 20 nos atrajo el sueño americano de la felicidad general en una sociedad de consumo ilimitado infinito. Parecía que podríamos verlo y conocerlo todo, que podríamos disfrutar de todo, que todos nosotros serían libres y felices, que viviríamos cientos de años e incluso más. Todo parecía como un sueño color de rosa. Estábamos seguros de que nuestros hijos vivirían mucho mejor que nosotros; que sería posible vivir tanto por nuestro bienestar como por el bienestar de ellos, es decir, que seríamos doblemente felices.

Después de eso, el ego creció a un estado en el que no hay vida para nosotros y seguramente tampoco será mejor para nuestros hijos. Ya a partir de hoy, vemos y sabemos esto. Estamos preparando un mundo que es malo para ellos, mucho peor que la actual.

Esto se siente en los desastres naturales, y en todo lo que sucede en el mundo. Incluso las naciones desarrolladas han alcanzado rápidamente un umbral y están empezando a caer.

De tal forma que nuestro ego nos ha llevado a un callejón sin salida y vemos que hemos alcanzado el “final de la línea”. Los cabalistas indicaron este punto en 1995. Este es el único indicador que señaló Baal HaSulam. En su opinión, a partir de entonces, la humanidad sería consciente del final de su evolución y de que nuestro ego no es infinito.

Se trata del final del proceso que comenzó con el Big Bang, el cual fue el comienzo de nuestro universo, hace supuestamente 14 mil millones años. Comenzando desde el Big Bang hasta nuestros días, todo este período, fue un periodo de evolución del ego. Y aquí llega a su final.

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¿Pueden imaginar qué momento único estamos viviendo? A partir de hoy el ego empieza a “plegarse”, y vemos esto de acuerdo a los casos de depresión, a los problemas en la familia (niños, divorcio), a la condición social, a las relaciones entre nosotros, al avance hacia una nueva guerra mundial, y así sucesivamente. Las personas ven renovada todo el tiempo la falta de perspectiva. El estado egoísta, por su propio bien, Lo Lishmá, está sobreviviendo ante sí mismo. Nosotros no estamos preparados para separarnos de él, pero ya no nos parece como algo absoluto, cierto, e inconmovible. Por lo tanto, la naturaleza nos obliga a cambiar la vieja percepción, nuestra relación hacia el mundo, hacia la vida y hacia nosotros mismos.

La Cabalá nos habla sobre esto, que precisamente ahora, la humanidad tiene la oportunidad de alcanzar la conciencia del final de su evolución y de volver a pensar en la meta de su existencia: ¿Realmente existimos nosotros sólo en beneficio de nuestros cuerpos? ¿Comprendemos realmente nuestro mundo sólo a través de nuestros cuerpos que lo absorben todo a través de los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto, o no? Los diversos tipos de ondas influyen en nosotros y nosotros las percibimos y vemos el mundo en una especie de pantalla interna.

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Pero, ¿lo percibimos todo? ¿Existimos en la forma correcta? ¿A través de nuestro ego, a través de la preocupación única por nuestros cuerpos, no estamos metiéndonos en una trampa de información psicológica que contrae y destruye nuestros alcances y emociones, nuestra existencia? En breve, venga, revisemos de nuevo, ¿estamos o no en lo cierto con respecto a nuestro enfoque egoísta conservador?

Esta es la singularidad de nuestro tiempo, el tiempo del descubrimiento de la sabiduría de la Cabalá como un medio que permite descubrir en nosotros la nueva sensación. Esto hace que sea posible no permanecer bloqueados en nuestros cinco sentidos “bestiales” que mueren juntos con nuestros cuerpos y desarrollar en nosotros un nuevo sentido interno que no depende de nuestro cuerpo. Este es llamado la Neshama, alma. En principio, este también es un cuerpo, pero espiritual. Nosotros lo desarrollamos muy fácilmente a través de un cambio desde la intención de “para mí” hacia “para los demás”. Esto nos ayuda a salir de los límites de nosotros mismos y a comenzar a sentir lo que otros sienten. Porque si yo lo siento todo dentro de mí, mi realidad se llama “nuestro mundo”, y si puedo sentirlo todo en cada una de las otras personas de la humanidad, entonces siento un mundo superior, sólo si puedo entrar en las sensaciones del otro y estar por fuera de mí mismo.

Los sufrimientos que sentimos en nosotros son la verdadera crisis. Y esta es una ayuda enorme para que podamos salir de nosotros mismos y empezar a sentir el mundo que existe por fuera de nosotros.

Entonces llega un estado tal, que, en principio no me importa lo que siento dentro de mí. Es como si estuviera viviendo dentro del otro, y por lo tanto paso de mi “yo” limitado, mortal, al “yo” infinito, inmortal. Esto es lo que nos da la sabiduría de la Cabalá.

Y, esencialmente, ésta nos da mucho más. Porque la muerte está vinculada a mi cuerpo “bestial” y el Ein Sof está ligado al alma.

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En otras palabras, yo entro en un área completamente diferente, en una nueva dimensión dentro de la cual realmente existo. Y empiezo a sentir este mundo como algo imaginario, que en realidad no existe. Esto se debe a que éste sólo existe dentro de mi imaginación errónea, en mi percepción egoísta donde estoy centrado sólo en mí mismo.

De tal manera que nuestro mundo es único, ya que aquí podemos acercarnos con la ayuda de los cuerpos, incluso con diferentes intenciones. Podemos reunirnos en un círculo con un número de amigos, alrededor de una mesa redonda y comenzar a conectarnos unos con otros. Y a pesar de que la conexión entre nosotros sea artificial, incluso si desde el principio no tenemos buenas intenciones hacia los demás, dado que por naturaleza somos egoístas, aun así hay un grupo, hay una mesa redonda, hay un “patio de recreo” en el que todos podemos unirnos y apoyarnos unos a otros en este sentido, y entre nosotros, existe una Arvut circular, la responsabilidad mutua. Esto es posible, porque depende de nosotros el alcanzar una meta común. Y nosotros utilizamos todas las oportunidades materiales, todo lo que está en nuestras manos. Acerca de esto se nos dice, “Todo lo que esté en sus manos, deben hacerlo”. Tratamos de alcanzar la conexión entre nosotros, en la que cada uno puede salir de sí mismo y ser un todo único.

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¿A qué se debe es este imperativo? Es sólo con el fin de que se ayuden unos a otros. No hay nada además de esto. ¿Por qué existe este todo único? ¿Por qué ocurrió la ruptura del único deseo en una multitud de deseos? Sólo para que a través de este tuviéramos que anhelar la ayuda mutua, es decir que cada uno pudiera salir de sí mismo hacia el otro.

De esta forma anhelamos alguna clase de todo común, a pesar de no querer hacer esto, pero tratamos de actuar juntos con la ayuda de los cuerpos. Nos reunimos en un grupo, llevamos a cabo diversas actividades, organizamos convenciones, estudiamos, enseñamos y nos educamos a nosotros mismos. Tratamos de alcanzar la conexión entre nosotros, una “bola de frambuesa”. Y nuestro impulso pasa de uno a otro. Podemos apoyarnos unos a otros, despertar a los demás. Podemos ampliar y mejorar psicológicamente la conexión entre nosotros.

Y la primera condición está en esto, que la conexión debe existir de acuerdo a las leyes que escribieron para nosotros los cabalistas. Porque esta unidad, el acuerdo, debe ser como un Kli, es decir, la característica del máximo otorgamiento y amor, tanto como sea posible. Los artículos cabalísticos que dejaron para nosotros nuestros maestros nos dirigen hacia ella. Ellos escribieron y grabaron para nosotros lo que debe ser la conexión; ellos determinaron todas sus condiciones.

Por lo tanto, el “acuerdo” entre nosotros debe ser como un Kli. Y, en general, no hay necesidad de inventar las condiciones de la conexión. Por medio de nuestra mente distorsionada que nos empuja todo el tiempo de manera egoísta hacia dondequiera que sea, sólo inventamos lo que es útil para nuestro ego, pero de ninguna forma o manera hacia la espiritualidad. Nosotros no entendemos que significa esta espiritualidad y, por tanto, tenemos que escuchar a las fuentes. Esto es muy importante porque hay una multitud de “sabios” que comienzan a inventar algo por sí mismos y es claro que después de algún tiempo, fallan. Ellos están listos para destruir esta vida por nosotros y nosotros no tenemos éxito para conseguir lo que estamos buscando.

Pero también existe una segunda condición: Depende de nosotros el explorar el mundo superior, en otras palabras, lo que tenemos que alcanzar. Y también nuestros estudios deben basarse en las fuentes, en los libros que fueron escritos por personas que alcanzaron el mundo superior.

Nosotros aspiramos al mundo superior, y según el grado de nuestro anhelo de estar más cerca de él, según el grado de tensión, recibimos una influencia de él, llamada Ohr Makif (la Luz Circundante).

Ésta nos ilumina a todos, sólo ilumina, está por todas partes. Pero seguirá iluminándonos sólo en la medida en que la anhelemos. Cuando nosotros deseamos acercarnos a ella, entonces, en ese mismo grado despertamos en nosotros mismos una Luz más fuerte.

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Al igual que con el efecto Doppler, aparecen en mí nuevas características internas específicamente, debido a que yo me encuentro en un campo uniforme de igual voltaje, pero si me muevo dentro de él, entonces se crea en mí una tensión como la electricidad que se crea en un cable bajo la influencia de un campo magnético. Esta es la bien conocida Ley de Inducción; todo lo que tiene electrones libres, puede utilizarse como un conducto mientras se mueva dentro del campo eléctrico.

Así que nosotros también nos movemos en un campo uniforme de Luz, y según el grado de anhelo por ella, es decir, al tratar de movernos más rápidamente, de alcanzar, de conseguir, y de descubrirlo, en esa medida surge en nosotros la “inducción”, se forman en nosotros las “corrientes de inducción”. Y ellas nos cambian, cambian nuestras intenciones, de Lo Lishmá a Lishmá. En principio no entendemos cómo sucede esto, pero el fenómeno actúa gradualmente.

De esta manera, todo el desarrollo que se espera para nosotros, nos lleva a la conexión. Por lo tanto, existen diversos dispositivos como estos en la naturaleza, como los intentos por conectar a las naciones, las distintas corporaciones, organizaciones profesionales y grandes industrias, sindicatos internacionales como la Unión Europea, etc.

Pero nosotros no sabemos cómo conectarnos. Por lo tanto, todo sucede de forma opuesta. La Unión Soviética también se rompió debido a que no pudo unirlos a todos sobre una base espiritual común, y Europa también se romperá; el resultado de esto no lo conocemos. Además, los Estados Unidos y, en general, todos los sindicatos comenzarán a romperse porque todos ellos están construidos con base en el ego mutuo. Únicamente si empezamos a entender que nos toca a nosotros conectarnos, entonces, pasaremos de una manera buena, fácil y cómoda a través de este camino, de esta transición del distanciamiento mutuo a la atracción mutua. Y para ello se nos dio la sabiduría de la Cabalá. Pero si no podemos usarla, entonces lamentablemente seremos empujados hacia un mayor sufrimiento, odio mutuo, con grandes pérdidas para toda la humanidad en una III y IV Guerras Mundiales, y así sucesivamente….

Entonces, la unificación de nuestro mundo está en esto, en que específicamente en esto podemos darles nueva forma a nuestras intenciones de Lo Lishmá a Lishmá y hacerlo de forma totalmente independiente, sin depender del Creador, es decir, construir por nosotros mismos la equivalencia de forma con Él sin estar bajo Su influencia revelada. Nosotros estamos dispuestos a construir entre nosotros un estado similar a la espiritualidad, a despertar sobre nosotros mismos la Luz que Reforma y a avanzar en este camino.

Por lo tanto la solución está sólo en la conexión entre nosotros. En consecuencia, hemos desarrollado la Educación Integral, ante todo, a fin de seguir uniendo al mundo, y en segundo lugar, para elevarlo hacia el Creador.

Nosotros nos encontramos en una situación única, porque hemos recibido un despertar único desde arriba, y por lo tanto éste nos ha traído hacia la conexión (S), hacia la Cabalá, hacia el estudio. Y a partir de esta condición, debemos ocuparnos de nuestra difusión.

En principio, todo el mundo de hoy está en crisis y sólo depende de nosotros que éste entienda qué es esta crisis y cuál es su propósito. Al final, nosotros, como la parte elegida y única, debemos tomar este mundo entero y elevarlo junto con nosotros al nivel del Creador, conectarlo con el Creador.

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Es posible hacer esto en el menor tiempo posible, todo depende sólo de nosotros. Espero que entendamos que la solución está en la conexión y que la conexión correcta sólo puede existir a través de nosotros, y que empezaremos a involucrarnos seriamente en la difusión de la educación y el aprendizaje integral.

(123120 – De la Convención virtual en Moscú “Unidad sin fronteras”, día dos del 14 de Diciembre del 2013, Lección 2)

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