Una clave para la dulzura

dr. michael laitmanEl Libro del Zóhar, “Dos puntos”, ítem 121: … Por lo tanto, las cerraduras, las puertas y los pasillos son tres formas que vienen sobre nuestra sustancia, el deseo de recibir en nosotros. Antes de convertirla en recepción con el fin de otorgarle a nuestro Hacedor, esa sustancia convierte la luz en oscuridad y lo dulce en amargo, según nuestro gusto….

En realidad, es nuestra intención a fin de recibir la que convierte la dulzura en amargura y nosotros sentimos amargura. Cuando corregimos la intención, la amargura se vuelve dulce. Esto significa que todo depende de la equivalencia de forma entre nosotros y lo que viene de lo Alto. Según la medida en que tengamos una intención a fin de otorgar, todo puede sentirse como dulce y por encima de esta intención todo se siente amargo, puesto  que yo no tengo nada con que endulzarla.

Es la intención la que hace que todo sea amargo o dulce. No existe nada además de la intención, y nosotros no necesitamos trabajar en nada diferente a la intención. Dejen tranquilos sus deseos y sus atributos, ellos no tienen importancia. Ya sabemos por experiencia que la persona permanece con lo que nace. Nada cambia en ella, excepto una cosa. Por lo tanto, sólo nos preocupamos por la intención, por nuestra actitud hacia el Creador.

(126043)
De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 1/13/14, Escritos de Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”

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