Unidad y oposición de los deseos y las intenciones

Dr- Michael LaitmanEn su artículo “La Paz”, Baal HaSulam escribe: Esto lo hace la ley de desarrollo impresa en la Creación en contra de la voluntad de la humanidad, donde las obras mismas de los malvados necesariamente instigan las buenas obras, como hemos mostrado anteriormente.

Todos nosotros estamos bajo la influencia de esta ley que nos lleva hacia adelante a través del sufrimiento. 

Sin embargo, el Creador le dio al hombre la mente y el poder y le dejó controlar y guiar la ley. Es posible acelerar y darle impulso al proceso de desarrollo a voluntad, de forma libre, independiente del tiempo.

 ¿Cómo podemos realizar esta oportunidad que se nos ha dado?

Nuestros deseos son irrelevantes; siempre permanecen absolutamente iguales y nosotros no podemos disminuirlos, incrementarlos, o desarrollarlos de ninguna manera. Tenemos que hablar de ellos como si no existieran, porque no los controlamos. La Cabalá dice que son sólo las intenciones las que podemos controlar. No se trata de limitar nuestros deseos, ni se trata de lo que debemos hacer con ellos. Así está escrito, pero lo que está implicado en esas palabras es la intención.

Sin embargo, si somos capaces de cambiar de alguna manera nuestra intención, ¿cómo lo hacemos? Para eso, se nos dio este mundo. Estamos en un estado muy interesante: como opuestos a la espiritualidad, podemos de cierta manera actuar de forma altruista, otorgar, conectarnos y amar con la intención “para nuestro propio bien”. En otras palabras, este mundo nos permite engañarnos a nosotros mismos.

Este interesante estado está por debajo de todos los mundos espirituales.

Cinco mundos descienden desde el mundo de Infinito hasta nuestro mundo: Adam Kadmon (AK), Atzilut (A), Beria (B), Yetzira (E), Assiya (A), y justo al final, nuestro mundo.

Usualmente pensamos que este es un mundo muy primitivo, sin valor. En realidad, no es así. Aquí, nosotros podemos actuar con intención. Intención y acción existen en todos los otros mundos espirituales, pero ahí están unidas y son iguales; allí, actúan sólo según el grado de su intención para otorgar.

 Dr. Michael Laitman

En este mundo, es lo opuesto: Uno puede actuar simultáneamente tanto en aras de recibir como de otorgar. Al mismo tiempo, nuestras intenciones están dirigidas solamente hacia recibir para nuestro propio bien. En otras palabras, en este mundo podemos realizar acciones opuestas a las intenciones y tener intenciones que contradicen las acciones. Este es un fenómeno muy interesante.

Cuando observamos a un niño pequeño, claramente vemos sus simples acciones y sus muy directas intenciones: Él toma todo sólo para sí mismo. Los animales actúan de la misma manera. Por eso los amamos, porque no le mienten a nadie; sus acciones e intenciones no se contradicen. Carecen totalmente de malicia.

Un adulto actúa externamente con intenciones internas. Él puede ser muy correcto, respetuoso, y amable y al mismo tiempo perseguir una meta que podría dañar a alguien en aras de su propio beneficio.

Sin embargo, esta oportunidad se nos da sólo en este mundo, en el cual son posibles las acciones e intenciones contradictorias, para comenzar de forma completamente objetiva e independiente nuestro ascenso hacia el mundo superior. Nosotros somos los que eligen cómo elevarse hacia la espiritualidad, porque se nos dio la oportunidad de actuar en aras del otorgamiento, aun cuando nuestras intenciones sigan siendo malvadas, por nuestro propio bien.

¿Cómo podemos tirar de nosotros mismos hacia el mundo superior? Es muy fácil. Tenemos que situarnos en una comunidad de personas  a las que se les dio la misma oportunidad de actuar, y tener intenciones como otras personas normales, egoístas, y tramposas en este mundo, es decir, aquellos que entienden su naturaleza al menos un poco. Ellos tienen un deseo de cambiar sus intenciones, aunque lo único que podemos cambiar en realidad son las acciones, no las intenciones.

Si nos unimos a este grupo de personas y actuamos supuestamente en aras de darnos placer y benevolencia unos a otros, si quisiéramos conectarnos unos con otros en un todo unificado y hacer del otorgamiento mutuo nuestra meta; en este caso, actuamos correctamente, en aras del otorgamiento, pero nuestras intenciones son equivocadas. No podemos hacer nada acerca de ellas.

Sin embargo, si estudiamos juntos la Cabalá, en un grupo, nosotros aprendemos cómo se implementa la unidad de las intenciones y de las acciones en los mundos superiores. Entonces, una iluminación especial desciende del mundo superior hasta nosotros y cambia nuestra intención.

Nuestras acciones son normales; estamos orientados unos hacia otros con el fin de conectarnos, mientras que nuestras intenciones siguen siendo “para nuestro propio bien” (Lo Lishmá).

Bajo la influencia de la Luz Circundante llamada Ohr Makif (O´M), la cual es una energía especial, una fuerza extraordinaria, comenzamos a cambiar; según el grado de nuestra transformación, nuestro alrededor también se modifica desde “en beneficio de nosotros mismos” a “en beneficio de los demás” o “por el bien de nuestros amigos” y más tarde por el bien de algo más grande y elevado. Así es como nos acercamos al estado de Lishmá y comenzamos a sentirnos en la intención de otorgar.

Estar en la intención de otorgar es existir en el mundo superior, porque en esta intención comenzamos a percibir propiedades totalmente diferentes de la materia, más elevadas. Comenzamos a salir de nosotros mismos, de nuestro estado que está limitado por las sensaciones de este mundo, y como resultado, rápidamente nos movemos hacia adelante, hacia la misma meta hacia la que nos lleva la naturaleza.

Al aspirar a ir hacia adelante de forma voluntaria, evitamos el sufrimiento. Nuestros sufrimientos ahora son llamados “aflicciones de amor” dado que ahora pensamos cómo movernos hacia adelante más efectivamente, cómo activar mejor la Luz Circundante hacia nosotros, y cómo cambiar más rápido nuestras intenciones.

Llevamos a cabo acciones mínimamente requeridas con respecto al grupo y a la humanidad, dado que la humanidad tiene que elevarse hacia la misma meta: cambiar de la intención de “por mi propio bien” a “por el bien de otros”. Las acciones físicas no importan mucho. Las necesitamos sólo para mostrar el lugar donde podemos implementar el poder de la Luz Circundante, la fuerza de la Luz de corrección.

Por lo tanto, el estudio de la Cabalá, el cual nos habla de lo que se percibe con la ayuda de las intenciones correctas, la así llamada Luz de Otorgamiento (Ohr Jassadim) y Luz Retornante (Ohr Jozer), nos ayuda a cambiar nuestras intenciones y a comenzar a sentir y a alcanzar el gobierno superior, la fuerza superior.

Ella nos  explica por qué necesitamos tanto a nuestros amigos, porque sólo entre ellos, sólo entre nosotros, podemos hacer el trabajo interno que corrige nuestras intenciones.

Es por esto que nuestra meta principal es llegar a un deseo de alcanzar un nuevo estado que está predestinado por la naturaleza, y perseguirlo. La naturaleza quiere sacarnos del estado llamado “este mundo”, en el cual estamos presentes hoy, y elevarnos hasta el mundo del Infinito. Esta es nuestra meta final.

Si entendiéramos claramente esas cosas, sabríamos que es muy urgente y esencial que nosotros creemos grupos que interactúen entre sí en todas sus partes, para que todas nuestras acciones estén dirigidas hacia algún tipo de otorgamiento. Al actuar de esta manera, podemos evocar la Luz Circundante correcta hacia nosotros durante nuestras clases, y esta corregirá nuestras intenciones.

La Cabalá nos dice que todo lo que hizo el Creador fue sólo un deseo, Maljut del mundo de Infinito. Después, en este deseo surge la intención que pasa por la ruptura (Shevirá) en el mundo de Nikudim.

 Dr. Michael Laitman

Más adelante, en los mundos de Atzilut (A), Beria (B), Yetzira (Y), y Assiya (A), comienza a resucitar gradualmente, mientras que en este mundo los deseos e intenciones permanecen rotos en 613 partes.

Nuestro trabajo está en la corrección de la intención, en cambiarla desde “para nuestro bien” a la intención “para el bien del otorgamiento”, “en beneficio de los demás” en cada uno de nuestros deseos. Entonces se considerará que corregimos un deseo.

En otras palabras, cuando estudiamos la ciencia de la Cabalá, la Luz Circundante desciende hasta nuestras intenciones; en su turno, ellas se anexan a los deseos, y después los deseos corregidos entran al mundo superior. Aquí es donde comenzamos a sentir el mundo espiritual. Así, al corregirnos gradualmente, nosotros nos elevamos al nivel de los 613 deseos hasta que alcanzamos la corrección final.
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De la Convención virtual en Moscú, día uno del 12/13/13, Lección 1

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