El punto de Ein Sof

dr. michael laitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, sección 43: Cuando el hombre nace, inmediatamente tiene Nefesh de Kedushá (Santidad). Pero no una Nefesh real, sino la parte posterior de ella, su último discernimiento, la cual, debido a su pequeño tamaño, es llamada un “punto”.

Se trata de ese momento en que nace en nosotros el Adam (persona), algo que se asemeja al Creador. Uno no debe tener en cuenta los objetos físicos de este mundo compuestos de átomos y moléculas. Estos son imaginarios. De hecho, todo lo que se encuentra por debajo del deseo de otorgar no existe y mientras tanto sólo es representado dentro de nuestra imaginación.

Estamos hablando sólo de observaciones espirituales. En realidad, sólo existe el deseo de otorgar, otorgamiento en aras del otorgamiento o la recepción en aras del otorgamiento. Y el deseo de recibir en la forma en que lo conocemos hoy en día simplemente no existe.

En consecuencia, Baal HaSulam nos habla acerca del nacimiento de una observación llamada “otorgamiento”. Es cuando la persona adquiere la primera conciencia espiritual mínima, el punto de Nefesh (alma), el comienzo de una nueva y más elevada característica ante nuestros ojos, que está por encima de lo que sucede dentro del deseo de recibir.

Ésta se inviste en el corazón del hombre, en el deseo de recibir de uno, el cual se encuentra sobre todo en el corazón de uno.

Todo el deseo de la persona, su “corazón”, se encuentra ahora bajo un “Tzimtzum” (restricción). Y aquí se descubre en su interior este punto de Nefesh de Kedushá, el punto en el corazón.

Sepan esta regla: Que todo lo que se aplica a la totalidad de la realidad, se aplica a cada mundo, e incluso a las partículas más pequeñas que pueden encontrarse en ese mundo. Este es el atributo de un sistema integral, analógico: Cada parte dentro de él incluye a todo el resto. Por eso se nos dice que la persona es un mundo pequeño.

De una u otra forma, todo está compuesto de diez Sefirot, la diferencia está sólo en la “resolución de la pantalla”, en la sensibilidad, en la claridad de la percepción, en la capacidad de distinguir las partes separadas y todos los detalles asociados a ellas. Siempre hay diez Sefirot en cada fragmento de la realidad, en cada pequeña partícula de ella. Incluso nos queda claro que un átomo de nuestro mundo, si lo examinamos profundamente, es como el universo entero.

Por lo tanto, aún en un solo elemento de nivel hablante, es decir, en la persona, también existen los niveles inanimado, vegetativo, animado, y hablante, que son las cuatro partes de su deseo de recibir en las que está investido el punto de Nefesh de Kedushá.

Ellas existen en todas partes, a pesar de no haber sido descubiertas todavía, porque nos encontramos en Olam Ein Sof. Pero Baal HaSulam habla aquí sobre el descubrimiento del primer “punto” de estas.

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De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 1/30/14, Escritos de Baal HaSulam “Introducción al Libro del Zóhar”

 

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