Realidad hecha a mano

dr.laitmanNo existen formas ya hechas ni ídolos en el mundo espiritual. La persona forma la espiritualidad por sí misma. La fuerza buena y benévola que llena toda la realidad es infinita. Esta tiene un atributo y es el de ser el bueno y benevolente, amor y otorgamiento.

Pero sólo la persona que revela esta fuerza puede sentir al bueno y benévolo, el amor y otorgamiento. Entonces es imposible hablar sobre el Creador sin un ser creado que lo revele a Él. Todo se aclara sólo en relación al ser creado, sólo en relación a la persona que alcanza la espiritualidad.

Nosotros siempre nos desarrollamos por medio de dos fuerzas: la fuerza de recepción y la fuerza de otorgamiento. No hay nada en la realidad a excepción de  esto. Sólo existe el deseo de otorgar del superior hacia nosotros, lo cual significa traernos toda la bondad de acuerdo a la meta y a las definiciones del superior según las cuales Él ha determinado la creación, y también la fuerza del inferior, que es un deseo de recibir. Esta fuerza está en contraste con la fuerza superior, pero es por medio de la combinación de estas dos fuerzas opuestas, en favor y en contra, que estas dos fuerzas se estabilizan una a la otra ante los ojos de quien recibe.

Por consiguiente, nuestra realidad está dividida en interioridad, lo cual significa para mí mismo, para mi yo, y exterioridad, que significa el mundo que me rodea, la fuerza que jala y la fuerza que rechaza, más (+) y menos (-), negro y blanco. Cada atributo tiene un atributo opuesto y si queremos desarrollarnos, deberíamos establecer estas formas: tanto “la que está a favor” como la que está en “contra”. No hay Creador sin un ser creado y no hay ser creado sin Creador. Sólo cuando son dos pueden mantenerse uno al otro.

Entonces tenemos que establecer nuestra primera forma de desarrollo llamada Ubar (embrión) y también el útero donde éste puede desarrollarse. Esto significa que debemos establecer tanto la forma del ser creado como la del Creador. Estas dos fuerzas, estos dos atributos, deben ser estabilizadas constantemente por nosotros. Nosotros completamos esta misión en el grupo, así como la persona con respecto al grupo, el individuo en relación al general, o un embrión en relación al útero de su madre. El grupo tiene que estabilizarse como un embrión en relación a la humanidad, como la internalidad en relación a la externalidad.
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– De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 2/14/14

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