Un indicador del trabajo interno

Dr. Michael LaitmanLa Torá, “Éxodo” (Ki Tissa), 32:28-32:29: Los hijos de Levi hicieron de acuerdo a la palabra de Moisés, en ese día cerca de tres mil hombres cayeron de entre el pueblo. Y Moisés dijo: “Iníciense ustedes mismos hoy para el Señor por cada hombre con su hijo y con su hermano, para que Él pueda otorgar una bendición sobre ustedes este día”.

Está dicho acerca de la anulación de mis deseos egoístas que sin importar cuánto los celebre, a uno no le queda absolutamente nada. Se trata también de seguir a Moisés que actúa solamente en aras del otorgamiento. La propiedad llamada “Moisés” nos eleva por encima de nuestra realidad común y nos enseña cómo cambiarla, porque todo ahí tiene que trabajar en aras de la espiritualidad, del otorgamiento, y del cuidado de los demás.

Nosotros debemos dedicar nuestras vidas a otros. Debemos luchar y ocuparnos constantemente en el autoanálisis a fin de encontrar granos egoístas que tienen que ser corregidos. Este es un trabajo inmenso e incansable que nos tritura como un molino, alterándonos de esa manera. Es extremadamente complicado ser exprimido constantemente entre pesadas piedras de molino que nos cortan vivos; más aún, somos nosotros quienes debemos girar las piedras con nuestras propias manos y aun así admirar el hecho de hacer este trabajo.

Sin embargo, esos esfuerzos son necesarios para sintonizarnos con el amor y el otorgamiento. Tan pronto como nos las arreglemos para auto ajustarnos al amor y otorgamiento, esto se convierte en el más exaltado placer, mientras que cuando nos desviamos un poco, se convierte en una terrible aflicción. Al desapegarnos de nosotros mismos, comenzamos a sentir el estado superior; si fallamos, inmediatamente caemos de regreso en nuestro egoísmo.

Por supuesto, tener un claro indicador de un trabajo espiritual es extremadamente benéfico, pero no es algo fácil de lograr, porque nuestras sensaciones, percepción, y habilidad para analizar nuestros niveles pasado, presente, y futuro están “empañadas”. Vivimos constantemente en un estado de visión borrosa: “¿Dónde estamos? ¿Estamos en la propiedad de “por nuestro propio bien” o en el estado de “por el bien de otros”?” Nosotros continuamente hacemos aclaraciones internas.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 9/11/13

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