Un procesador dual, el grupo y yo

Dr. Michael LaitmanPregunta: Durante el taller, ¿cómo recuerda uno la necesidad de un trabajo interno? Me siento como si yo fuera un computador con dos procesadores y uno de ellos olvida todo el tiempo la meta, el trabajo. El otro me recuerda esto todo el tiempo y recuerda todo el proceso que he vivido.

Respuesta: No podemos recordar constantemente la meta, el trabajo, y nos desconectamos de ella todo el tiempo. Se requiere de esta separación para existir, pero nosotros no tenemos que estar de acuerdo con ella. Entonces ella será útil para nuestra corrección, como se nos dice: “Todo se encuentra afuera”. En otras palabras, ustedes no aceptan el estar separados de esto.

Estamos separados de tal manera que podamos conectarnos de nuevo en el siguiente nivel. Además, yo no puedo mantenerme en absoluto en un nivel tan elevado, sólo a través del entorno.

Cualquier circuito eléctrico funciona de acuerdo a este principio, cada parte transmite su energía hacia afuera y toma nueva energía dentro de sí mismo, y luego otra vez transmite hacia el exterior, y recibe de nuevo en el interior. Es como una bobina y el cable que intercambian transmisión de energía constantemente en los circuitos que hay entre ellos, esa es la forma en que trabajan recíprocamente.

Yo no puedo aferrarme a un buen estado; necesito el trabajo mutuo con el grupo. Esta es la forma en que nosotros nos alternamos en nuestro trabajo. Además, cada uno de los amigos pasa por sus propios estados. Y luego, dentro de este sistema, el Creador organiza la velocidad en la que los estados se alternan en cada uno de nosotros y en todos juntos.

Nosotros debemos sentir que no existimos aisladamente, sino que pertenecemos a un sistema con dos procesadores, que funcionan de manera alterna, a veces esto y a veces lo otro. Lo que necesitamos es juntar nuestra energía de tal forma que ustedes puedan cargarse a sí mismos y ser alimentados con la energía de nuestro trabajo mutuo. En un grupo, desaparecen todos los estados que han atravesado, todos los niveles anteriores, toda la historia de ustedes. Todo esto sucede sólo dentro del grupo, dentro del Kli colectivo, hasta que dentro de él alcanzamos la forma del Infinito. Sólo entonces, en una acción llamada el final de la corrección, descubriremos todo aquello por lo que hemos pasado.

Todo esto se encuentra dentro del grupo. El primer estado espiritual comienza en relación al grupo, en mi capacidad o falta de capacidad para conectarme con él. Así es como ocurre mi primer y más pequeño descubrimiento de la inclinación al mal, y así sucesivamente hasta la última inclinación al mal, el gran ego en la cima de la escalera de niveles. Por lo tanto, todos los resultados del trabajo son tragados por el grupo. El grupo es Maljut del Infinito.

El avance espiritual se mide única y exclusivamente en contraste con la inclinación al mal que aumenta constantemente: en cualquier velocidad y con cualquier poder ésta aumenta, a partir de esto, crece en nosotros el rechazo por la conexión. El rechazo y la oscuridad se vuelven cada vez más grandes y más fuertes, pero nosotros interpretamos, entendemos, sentimos, y recibimos un impulso para trabajar con ellos a fin de conectarnos con el grupo afrontando esta oscuridad. Estamos interesados en este rechazo; de lo contrario, no aceptaremos nuestras “señales de trabajo”. Nuestro progreso se mide con esto.

Mientras tanto, juzgamos sólo de acuerdo a nuestras sensaciones sin una medición objetiva, y después de esto, mediremos nuestros propios estados.

(127688De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 18 de febrero del 2014, Taller)

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