No hay enemigos, sólo socios

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro El Árbol de Vida”, ítem 3: Cuando las generaciones han menguado y sus propios sabios han comenzado a desear las dos tablas, es decir también una buena vida para su corporeidad, sus puntos de vista se acercaron a los de las masas.

El deseo de disfrutar creció constantemente, la medida giró continuamente en el interior, aumentando cada vez más su temperatura, hasta que el deseo de disfrutar ardió completamente. Se revelaron cada vez mayores Reshimot. Y es por eso que los científicos, que solían ser idealistas y sólo querían la ciencia pura, como ocurrió hasta el final de la Edad Media, repentinamente llegaron por riqueza y alabanza, querían premios Nobel. Esta es la forma en que comenzaron a vender su ciencia.

Y, además, la investigación exige tantos recursos materiales, tan grande inversión, que los científicos no tenían mucho dinero y se vieron obligados a venderse a los círculos gobernantes, a los poderosos de este mundo. Se hizo posible el acercarse a una farmacia y pedir un medicamento nuevo, más fuerte que cualquiera de los existentes.

Y los científicos no tuvieron otra opción sino cumplir las órdenes, esto es algo que no sucedió antes. En primer lugar, un científico no necesitaba el dinero y se sentía atraído por la ciencia pura. En segundo lugar, los clientes no eran tan corruptos, dispuestos a destruir al mundo entero para su beneficio. Así es como ha cambiado el mundo y las generaciones han menguado.

Hoy vemos que la gente necesita la ciencia para conseguir el control sobre los demás y ganar dinero. La ciencia no se utiliza para el bien de la ciencia pura, ya nadie tiene interés en esto. Nadie daría un centavo por la ciencia pura, y ya nadie está involucrado en ella.

Los científicos se dedican a disciplinas aplicadas que puedan traerles beneficios económicos reales, y que puedan hacerlo tan pronto como sea posible. Por lo tanto, gracias a la ciencia nosotros revelamos que somos esclavos de la inclinación al mal. Pero, por ahora, sólo los cabalistas se dan cuenta de esto, mientras que aquellos que controlan a los científicos, les pagan a aquellos que vale la pena pagarles y utilizan la ciencia sólo en aras de la ganancia.

El deseo egoísta se desarrolla no sólo cuantitativamente, sino también cualitativamente. Y ahora estamos empezando a darnos cuenta de que todo el problema es nuestro egoísmo que nos gobierna. Hace unos 50 años que no pensábamos así. Conquistamos el espacio, soñábamos con viajes a otros planetas y estrellas, y estábamos orgullosos de los grandes logros de la humanidad.

Luego vino la decepción, y en nuestros días todos los programas en general cayeron al suelo. El ejemplo de los conflictos de hoy en Ucrania, en el que están involucrados Rusia y Europa, muestra cómo cada uno depende del otro. No está claro qué hacer, cómo influir en los demás, ya que todos los sistemas comienzan a estancarse.

¿Cómo se puede aplicar alguna sanción si cada uno está conectado con los otros? Un estado quisiera independizarse del otro, pero no puede. Todos están atados por la responsabilidad mutua, por malas conexiones, y no puede hacerse nada al respecto. En definitiva, un caos y un desorden completos. Ellos empiezan a darse cuenta de que es imposible hacer algo contra los demás.

Si Europa se niega a recibir petróleo y gas de Rusia, ¿cómo subsistirá? ¿Y si Ucrania deja de suministrarle productos alimenticios a Rusia, quién perderá más? La conexión es tan fuerte que es imposible de cortar. Uno depende del otro debido a que recibe de él, y viceversa. ¿Es posible luchar en esas condiciones? ¿Sólo mover un dedo y volver a casa?

Ese es el resultado del desarrollo de la ciencia gracias a la cual hemos adquirido armas terribles y nos hemos atamos a nosotros mismos a través del comercio internacional.

Pregunta: ¿Por lo tanto, se deduce que rodamos otra vez hacia la guerra fría?

Respuesta: Esta no es la guerra fría, eso ya no es posible. La guerra fría significa aplicar todas las sanciones, pero dispararle el uno al otro. Pero ahora esto también es imposible. Incluso el envío de un espía y la exposición de un enemigo no tienen sentido, porque si estamos tan interconectados, no seremos capaces de hacer nada de todos modos. Es lo mismo que instalar una cámara de vídeo y espiarse y escucharse a sí mismos.

Nosotros estamos atados juntos, ustedes ya no son enemigos, sino socios. Yo recibo los productos alimenticios de ustedes, mientras que ustedes reciben de mí el petróleo y el gas, y no podemos hacerlo sin el otro. ¿Qué diferencia hará si nos denunciamos el uno al otro? Si yo dependo de ustedes, entonces, por el contrario, estoy muy interesado en fortalecer sus puntos débiles. Digamos que Rusia revelará algunos puntos débiles en la industria europea, pero no está interesada en absoluto en hacerle daño, más bien está interesada en reparar estos defectos.

De hecho, si la industria europea se detiene, ¿a quién le venderá Rusia su petróleo y gas? Y sin estas ventas, ella misma no tendrá el dinero. ¿Ven hacia dónde nos lleva nuestra dependencia mutua? Esta es la razón por la cual se realizan tantas alianzas diferentes, para que todos dependan unos de otros. Sólo el egoísmo en explosión les impide comprender toda esta dependencia hasta el final. Y todo ello es consecuencia de la ciencia moderna.

(129509)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/9/2014, “Introducción al libro El Árbol de Vida”

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