La pregunta prohibida

Dr.laitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, ítem 67: Cuando una persona de Israel realza y dignifica la propia internalidad, la cual es el Israel en esa persona, por sobre la externalidad, que son las naciones del mundo en ella, es decir, cuando uno le dedica la mayor parte de un esfuerzo a mejorar y a exaltar la propia internalidad en beneficio de la propia alma, y realiza pequeños esfuerzos, lo necesario simplemente para mantener a las naciones del mundo en ella, es decir, las necesidades del cuerpo, como está escrito (Avot, 1), “Haz que tu Torá sea permanente y tu labor sea temporal”, al hacerlo, uno hace que los hijos de Israel se remonten hacia arriba en la internalidad y también lo haga la externalidad del mundo, y las naciones del mundo, que son la externalidad, reconozcan y admitan el valor de los hijos de Israel.

Pregunta: Hay internalidad y hay externalidad. Esto es claro para mí. Sin embargo, yo no entiendo qué significa preferir lo uno por sobre lo otro.

Respuesta: Existe un alma y existe un cuerpo. Aquí “cuerpo” no se utiliza en el sentido físico de la palabra. En el nivel hablante, un cuerpo es un deseo de recibir. ¿Qué es un ser humano en primer lugar?

No se trata de un cuerpo físico. Incluso un mono tiene manos y un gallo tiene patas. Los seres humanos están por encima del nivel animal, dado que tienen la habilidad para alcanzar al Creador. A pesar de que los seres humanos pertenecen al nivel animado, aun así tienen un potencial adicional: el deseo de buscar al Creador.

Somos monos “extraños” que tenemos horizontes ilimitados de desarrollo.

“¿Qué buscas en nuestro bosque?”, preguntan los monos; “¿Has perdido algo?”

“Busco a mis hermanos. Quiero encontrar al padre”.

“Aquí está tu padre, ¿no lo ves?”

“No, yo estoy buscando la fuente de la vida. Hay algo que falta en mi vida. Quiero saber por qué vivo. ¿Hay algo por ahí además de bananas? Es difícil que yo me quede sin buscar”.

“¿Qué falta…?”

“Todavía no lo sé por mí mismo, pero tengo que encontrar un sentido en la vida. Mi existencia es insípida y no tiene sabor”.

“¡Prueba estas maravillosas bananas!”

“¡Eso no funcionará! Todavía tengo un deseo que va más allá de tener el pan de cada día”.

Este deseo adicional es llamado “un hombre” (Adam). Nuestra búsqueda interna aborda una aspiración por volvernos similares (Domeh) al Creador, a sus propiedades y naturaleza.

El mono comienza a buscar sin tener ni idea de nada en absoluto. Hasta ahora, la búsqueda está envuelta en el desarrollo egoísta.

El desarrollo se orienta de forma rígida a ganar más dinero, a tener más éxito, y a construir más. Este proceso ha estado ocurriendo durante cientos de miles de años: Hubo agricultura, luego surgió la industria y las complicadas interacciones sociales, un sinnúmero de logros humanos, y aun así el mono nunca está completamente feliz o satisfecho.

En el interior de la maraña de deseos del mono, se esconde una carrera por sentir al Creador. Pero esta aspiración desarticulada está implícita, como si estuviera oculta bajo varias capas de ropa, de otros deseos. ¡Las nuevas tierras y continentes inexplorados les parecen muy atractivos a los monos! Los monos se esfuerzan por explorar el mundo y sus leyes: “¿Qué hay allí en el cielo? ¿Qué hay en la profundidad de la Tierra? ¿Qué hay en las mentes de nuestros amigos y en sus corazones?” Los monos desarrollan las ciencias y tecnologías que representan hitos evolutivos en el lenguaje que los monos entienden.

En esencia, en lo más profundo de sus mentes, más allá de todos los esfuerzos posibles en ciencia, filosofía y en las últimas tecnologías, los monos aspiran a la revelación de la fuente de la realidad.

Con el tiempo, los monos se vuelven mucho más extraños y empiezan a llamarse a sí mismos “seres humanos”. Esta situación continúa hasta que comienza a manifestarse con mayor intensidad un deseo que una vez estuvo oculto. Entonces, los monos empiezan a buscar ciertos poderes naturales; ellos se involucran en el misticismo y la astrología, comienzan a buscar sacramentos, a notar “señales” a su alrededor y por dentro de ellos. Les atribuyen misteriosas propiedades a las diversas cosas y fenómenos y crean innumerables teorías. Como resultado, ellos aún no encuentran nada.

Sin embargo, emerge gradualmente y surge aún más el más profundo deseo de los monos. De repente, entre los miles de monos altamente desarrollados aparece uno con el nombre de “Adam”. No por casualidad sus padres le dieron este nombre en particular. Este enorme deseo establecido recientemente, finalmente divulga la fuerza superior que puso en marcha toda la realidad con todo lo que alguna vez existió.

Este hombre es llamado “el primer hombre” (Adam Ha Rishon), dado que él es quien adquiere una apariencia humana: similitud con la fuerza superior. Por lo tanto, él reveló al Creador.

Él fue seguido por muchos otros a lo largo de veinte generaciones antes de Abraham. Algunos de ellos lograron alcanzar un nivel humano.

En consecuencia, en este tipo de mono se construye una sed por revelar la fuerza superior. Hasta el momento, su egoísmo sólo estaba acompañándolos hacia esta fuerza. Ellos estaban tratando de construir una vida mejor y probaron diversos recursos, puesto que su súplica interna todavía estaba oculta.

De forma similar, nosotros “engañamos” a nuestros hijos para que participen en actividades que los benefician al colocar las cosas que son buenas para ellos en envolturas atractivas para que se muevan gradualmente en la dirección deseada. Lo mismo se aplica a los monos, ellos se acercan lentamente a la pregunta acerca del propósito de su vida, impulsados por numerosos desafíos, desilusiones y pinchazos. Así es como sucede cualquier avance.

En la antigua Babilonia, hubo grandes discusiones entre las personas. Ellas no tenían idea de cómo resolverlas. La situación se hizo tan aguda que comenzaron a gritar: “¡Queremos conocer a nuestro Rey!” Hubo pensamientos muy avanzados, monos progresistas. Necesitaron cientos de miles de años para proclamar su deseo de conseguir “familiarizarse” con la fuerza superior. No eran simples idólatras primitivos, ellos construyeron zigurat. Con su torre para llegar a los cielos, en esencia, se dedicaban a acciones espirituales al trabajar con las fuerzas de la naturaleza, aunque de manera egoísta.

En pocas palabras, este es el momento en que el deseo de los monos comenzó a revelar la fuerza superior. Sin embargo, no sabían cómo alcanzarla. Tenían tras de sí una larga tendencia de varios milenios hacia el progreso técnico y social, así que decidieron continuar en este camino, pero encontraron una crisis, dado que es imposible alcanzar al Creador de esta manera.

Tenemos que entender que vivían muy modestamente, ellos tenían lo suficiente para comer, y todos sus esfuerzos estaban dirigidos hacia la consecución de la fuerza superior.

En el tiempo de Babilonia, los monos se acercaron en cierto grado al estado humano. Algo cambió en ellos. Empezaron a aspirar a la fuente, a la fuerza superior.

Desde entonces, comenzó el desarrollo de una nueva metodología de alcance. Esta metodología nos revela la verdad. No importa si la verdad es agradable o cómoda. Yo no estoy buscando la comodidad, sino que quiero conocer.

Nosotros podemos continuar este camino de alcance sólo mediante la adquisición de un grado de egoísmo aún mayor. Esto significa que tenemos que pasar a la siguiente etapa.

El egoísmo “adicional” babilonio le permitió a una pequeña parte (aproximadamente cinco mil personas de entre tres millones) prevalecer, elevarse por encima de su egoísmo, convertirse en Galgalta ve Eynaim y unirse al grupo de Abraham. La mayoría no fue capaz de hacerle frente a su egoísmo y se olvidó del propósito de su vida, la “Torre de los cielos” ejemplifica la búsqueda de la fuerza superior. Ellos cayeron bajo el peso del amor propio y se extendieron por todo el mundo y continuaron estableciendo su existencia material.

El egoísmo amplificado los dividió en dos partes: interna y externa. Este proceso continúa hasta ahora: una pequeña parte, la casa de Abraham, Israel, se desarrolla y se corrige sola, mientras que la parte más grande (AHP) sólo debe ganar la voluntad por la corrección, pero es incapaz de hacerlo por sí misma y es corregida únicamente a través de Galgalta ve Eynaim. Esto explica el por qué el mundo entero también tiene que pasar por una gran crisis y muchas decepciones de tal forma que al final se conecte con Galgalta ve Eynaim y lo apoye.

Como dijo el profeta Yeshayahu (Isaías), “las naciones del mundo” llevarán a “los hijos de Israel” en sus hombros hasta el Templo. Ellas son capaces de hacer esto a pesar de que son incapaces de corregirse a sí mismas por su cuenta. Galgalta ve Eynaim es un punto de transición entre el AHP, las “naciones del mundo”, y la fuerza superior.

Por lo tanto, juntas, ambas partes, alcanzarán la corrección completa.

¿Por qué los monos prefieren la internalidad a la externalidad? Ellos mismos se hacen una pregunta sobre el propósito de la vida: “¿Por qué hago algo? ¿Por qué vivo? ¿Por qué desarrollo la industria, la ciencia, la cultura, la educación y los sistemas políticos? ¿Por qué descubro nuevas tierras? ¿Por qué conquisto el cosmos?”

Hoy en día, al menos la mitad del mundo pasa a través de varias etapas de disparidad. Un gran número de personas están tomando antidepresivos, drogas blandas o alcohol. Esto es un signo de debilidad e impotencia. Nadie tiene una respuesta a la pregunta más profunda alguna vez planteada: “¿Por qué estoy aquí?”

Las personas no se dan cuenta, pero sienten el vacío y la devastación. Si se las priva de la televisión u otro tipo de medios de comunicación que las confunden aún más, si se las libera de todo aquello con lo que son “alimentadas” a la fuerza desde el amanecer hasta la noche, ¿qué les quedará?

Las personas se ven obligadas a trabajar duro, pero esto es innecesario. Al trabajar duro, a ellas se las distrae deliberadamente de la pregunta principal que evoca la naturaleza. Hoy en día, esta pregunta se vuelve muy peligrosa. Es como un fósforo que puede encender un fuego mundial.

Nadie quiere escuchar esta pregunta. Las personas le tienen miedo al dolor que llevan dentro. Cuando uno mismo se hace esta pregunta, la vida entera se convierte en un gran espasmo doloroso. ¿Quién la quiere? La gente está tratando de encontrar un poco de alegría; no quiere que la sumerjan en una desesperación total.

La gente está dispuesta a matar cuando las preguntas acerca del sentido de su vida le arrojan un dolor que no puede ser curado con ningún medicamento.

La humanidad hace todo lo posible para evitar el dolor; el turismo, la moda, el cine, la televisión, el entretenimiento no hay fin a las “alternativas”. Hagan lo que quieran, pero no nos despierten una angustia que no tiene solución.

No obstante, se despierta una pregunta sobre el sentido de la vida independientemente de los políticos y de otros profesionales que saben cómo voltear al revés esta pregunta. Sus esfuerzos no tienen éxito, ya que ellos contradicen el propósito de la creación.

Sin embargo, las personas tienen que “cocinarse” y “madurar” internamente. Por todos los medios, este proceso depende de la oportunidad de tener un amplio acceso a la metodología de la corrección que transmite un remedio ya hecho, una vida hermosa saturada con un sentido de eternidad y perfección, así como un ascenso ilimitado para todos, en vez de enfermedades o de lo absurda que es nuestra existencia actual.

Por un lado, la metodología de la corrección presenta una explicación clara de la situación en la que estamos en este momento. Esta explica el por qué nos ocurrió esta situación y cómo corregirla. Por otro lado, nos proporciona una fuerte técnica y práctica de la corrección que nos muestra resultados positivos inmediatos.
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De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/3/14, Escritos de Baal HaSulam

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