¿Quién puede escuchar la Torá?

Dr.laitmanLa Torá, “Éxodo” (Ki Tissa), 34:4, 34:7: Entonces Moisés talló dos tablas de piedra, como las primeras, y temprano en la mañana subió al Monte Sinaí, como el Señor le había ordenado, tomando las dos tablas de piedra con él. El Señor descendió en la nube; Él se quedó con él ahí, y proclamó el nombre del Señor. El Señor pasó ante él y proclamó: “¡El Señor! ¡El Señor! Un Dios compasivo y amable, lento para la ira, abundante en bondad y fidelidad, que extiende la bondad hasta la generación número mil, que perdona la iniquidad, la transgresión, y el pecado; pero Él no remite todo el castigo sino que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y los hijos de los hijos, sobre la tercera y cuarta generaciones”.

“Hasta la tercera y cuarta generaciones” se refiere al tercero y cuarto niveles, en los que la Luz ya surge de un estado espiritual y se detienen todas las Reshimot (genes espirituales). En general esto es lo que Moisés alcanza y expresa en su alcance. Él claramente ve dos líneas: La derecha y la izquierda, una bendición y una maldición, que descienden del Creador y manejan al ego tirando hacia adelante en perfecto acuerdo entre ellas, forzándolo a querer cambiar.

Pregunta: ¿Todas las personas escuchan lo que proclama el Creador?

Respuesta: No. ¡Es sólo el atributo de Moisés; los otros no pueden escuchar nada! El punto no es dónde están, dado que la montaña sólo simboliza distancia. Entonces bajo el odio, el cual son los atributos restantes de la persona, ellos no perciben el atributo de otorgamiento y este no existe para ellos.

Gracias a la primera restricción bajo la que ellos se han puesto, sólo pueden observar lo que está sucediendo desde una distancia. Una montaña cubierta de humo significa que el ego mismo está oculto de las personas. Ni siquiera entienden el ego que está ante ellas y que tienen que superar. No sienten cómo el Monte Sinaí se vuelve el desierto del Sinaí que tienen que atravesar.

La montaña se vuelve un desierto porque las personas no pueden ascender al nivel de Moisés, y sus deseos egoístas parecen abrirse gradualmente ante ellas ahora mientras avanzan. Avanzar significa que ellas corrigen cada deseo que tienen y eventualmente se elevan al Monte Sinaí, pero esto sucede durante cuarenta años de deambular.

Resulta que sólo la persona que está cerca de los atributos de Moisés puede escuchar la Torá que Moisés escribió. En realidad está totalmente oculta de todos, entonces todos los intentos y esfuerzos son sólo ejercicios que las ayudan a acercarse a Moisés, a descifrar todas las fases de su ascenso y a seguirlo a él.

Entonces no sólo leeremos, escucharemos, y sentiremos todo lo que está dicho en la Torá, sino que en realidad lo realizaremos, lo cual significa que alcanzaremos el estado de amor y otorgamiento. La Torá no es un secreto, sino un método que puede revelársenos sólo en el grado en que la aceptamos por adelantado. Su realización en nuestro mundo es muy simple, si comenzamos a implementarla de forma precisa, sin proyectos enredados.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 9/16/13

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