Las acciones físicas que llevan al mundo espiritual

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué se nos dice que debido al placer corporal llegamos a la espiritualidad?

Respuesta: Esto significa que yo trato de hacer todo tipo de acciones de otorgamiento a los amigos o en la diseminación a otro, al público en general.

A pesar de que trato de llevarlas a cabo sólo con el fin de otorgar, sin ningún beneficio personal, en última instancia, descubro que estas me dan placer y estoy dispuesto a hacerlas sólo con la condición de que disfrutaré de ellas.

No tengo energía perpetua dentro de mí que me permita realizar acciones sin combustible. Si muevo mi mano tengo que gastar calorías, gastar energía. Pero ¿de dónde proviene ésta? Entonces, yo tengo que obtener placer al proveer energía para mí mismo.

No estoy listo para otorgar simplemente. El Creador es la fuente de la energía, mientras que yo no puedo ser una fuente de energía. Si hago algo, tengo que conseguir una compensación adecuada para esto, así que valdrá la pena que yo actúe de acuerdo a mi emoción y al intelecto según los cálculos de la computadora interna.

Así que, aunque realice buenas acciones: estudie, difunda, fortalezca al grupo, yo descubro que a pesar de todo, estoy trabajando para mi propio bien. Aclaro que no estoy preparado para ser una fuente de energía; por el contrario, siempre tengo que pensar en los beneficios que recibo de ello. Esta es una acción corporal.

De esto es claro que soy el opuesto del Creador y que además realizo acciones de otorgamiento en aras de ganar y beneficiarme. Soy como Faraón que utiliza a los hijos de Israel, es decir otorgo para mi propio placer. Faraón estaba muy contento de que los hijos de Israel estuvieran trabajando para él. Valía la pena que él retuviera a unos esclavos como estos.

Ellos aparentemente actuaban con el fin de otorgar, pero el ego, Faraón, recibía todos los frutos del trabajo para sí mismo. ¿Qué podría ser mejor que eso? El deseo de recibir solo, sin actos de otorgamiento, que sólo funciona en forma de recepción es llamado una “bestia”. Así es como actúan todos los animales y bestias, recibiendo placer directamente. El cálculo es muy simple: ¿Cuánto hay que pagar por cada placer y cuánto recibiré?

Sin embargo, el exilio y la esclavitud en Egipto significan que yo ya quiero acercarme al Creador, y así entro en este período. Yo hago actos de otorgamiento, estoy conectado con los amigos, establezco la Arvut (garantía mutua) entre nosotros, hago actos de difusión, hago una multitud de cosas, invierto la totalidad de mi vida en esto, pero siempre descubro que lo hice todo para beneficio personal.

Al final, yo no quiero que sea para mi propio beneficio, pero no puedo hacer nada además de hacerlo para mí mismo, de lo contrario no puedo trabajar. Así que caigo, pierdo toda mi energía y no tengo la fuerza para moverme. Mátame, yo no me levantaré.

Así que empiezo a descubrir que no estoy dispuesto a trabajar sin paga. Entonces, ¿cómo puedo hacer actos de otorgamiento? Si la sociedad me muestra la importancia del otorgamiento, y yo veo que no estoy listo para esto, entonces me siento esclavizado. Y en consecuencia, ya empiezo la lucha y me acerco a las plagas de Egipto.

Me siento como si fuera Moisés, me interesa que mi deseo reciba golpes. Sólo esto me permite separarme de él.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 1/4/14, Shamati # 190

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