Quién ganará: ¿El odio o la necesidad de existir?

Dr.laitmanPregunta: En nuestro mundo vemos claramente la tendencia hacia la separación y el aislamiento. Pero ¿dónde está la segunda tendencia aquí, el anhelo por la conexión? Yo no lo veo.

Respuesta: La segunda tendencia está revelando mi dependencia de todos. Resulta que sobre ustedes están actuando dos fuerzas: por un lado, rechazan a todo el mundo y, por otro lado, dependen de ellos. Estos dos polos están ante de ustedes constantemente.

Si desde arriba quieren hacerlos avanzar, entonces, ellos siempre influyen en ustedes con la ayuda de estas dos fuerzas. Así como el Creador le prometió a Abraham (Génesis 21:12) …es a través de Isaac que la descendencia tendrá continuidad. A través de él nacerán muchos nietos que conformarán una gran familia, y por otro lado, Él añade, (Génesis 22:02) …y llevándolo hasta allí como ofrenda quemada.

Si el Creador tan solo le hubiera dicho que matara a Isaac, esto habría sido más comprensible. Incluso que lo bendijera con una multitud de descendientes, esto también habría sido claro. Pero, ¿cómo pueden realizase juntas las dos declaraciones?

La humanidad se encuentra en este estado ahora. Por un lado, es evidente la dependencia mutua total entre todos y, por el otro, la separación es tan grande que nadie es capaz de hablar con los demás. Hace treinta años las relaciones entre las personas eran mucho mejores, hoy en día los países de Europa no pueden llegar a un acuerdo entre ellos.

Pregunta: ¿Pero en qué lugar del mundo vemos una inclinación hacia la conexión?

Respuesta: No hay ninguna inclinación hacia la conexión; en vez de ellos sólo hay un descubrimiento de la imagen de cuánto dependemos de todos. Y por otro lado, de acuerdo a nuestra sensación interna, queremos desconectarnos.

Por ejemplo, Escocia quiere independizarse de Inglaterra a pesar de que es claro que ambos estarían peor, porque hay una multitud de empresas conjuntas. Una tiene minas de carbón y la otra, centrales eléctricas impulsadas por carbón; una nación tiene pescado y la otra restaurantes que sirven pescado, esta dependencia es reconocido por todos. ¿Por qué deberían separarse?

Si esto les asegurara alguna ganancia monetaria, entonces sería comprensible, pero no es así. Ellas ganarían sólo una cosa: saciar su odio. Es decir, en aras del deseo natural que no tiene justificación material, están dispuestas incluso a perder económicamente, con tal que el odio gane.

Esta inclinación existe en todo el mundo, pronto regresaremos a la fragmentación feudal. Por ejemplo, en Alemania hace 200 años, había docenas de pequeños principados. Volveremos nuevamente a esos tiempos, porque no podemos corregir el odio mutuo.

Pero no retornaremos exactamente a la condición anterior, debido a la dependencia mutua. Uno tiene agua, un segundo tiene pan, un tercero tiene carne, el cuarto tiene pescado, el quinto tiene coches, el sexto tiene equipo médico, y así sucesivamente. A pesar de todo, yo dependo de todos, entonces ¿por qué existen todas estas fronteras?

El odio me obliga a establecer fronteras y a cerrarlas. Y la vida nos muestra que estamos dentro de un sistema integral que hemos alcanzado como resultado del desarrollo de nuestro deseo. Entonces, ¿qué puedo hacer si me obligan a conectarme con todos? En este caso, sólo la guerra puede resolver el problema; ésta destruirá las fronteras y al mundo entero. Así que todo será sólo como yo quiero: fronteras rígidas, separación, y mi odio derramado en su totalidad. Cuando no tengamos otra opción, empezaremos a luchar. Este es el resultado, si dejamos que el ego siga su curso de manera salvaje.

En nuestro nivel no hay otra solución. La solución se encuentra más arriba, por encima de los dos opuestos. El odio y la convergencia son incompatibles entre sí; hay un corto circuito entre ellos. Es imposible conectarlos directamente; nosotros tenemos que poner algún tipo de adaptador entre ellos y transformar el odio en amor. Entonces será posible conectarlos.

Pero, ¿cómo podemos transformar el odio en amor? En nuestro mundo no existe un poder que pueda transformar nuestro deseo egoísta en un deseo de otorgar. Por lo tanto necesitamos la ciencia de la conexión, la sabiduría de la Cabalá. Esta nos enseña cómo organizar nuestro entorno con el fin de atraer el poder interno de la unidad a través de sus ejercicios. Esta fuerza nos corregirá gradualmente.

Y luego, a partir de la fuerza corregida de la conexión, comenzaremos a sentir nuevas relaciones, una nueva percepción del mundo, porque hemos sido cambiados. Dentro de esta nueva comprensión, dentro de la relación de amor en vez de la relación de odio, veremos una nueva realidad. En la realidad anterior, yo lo jalaba todo hacia mí, mi objetivo era obtener un beneficio personal de todo.

Pero a través de un cambio de orientación hacia el cuidado del bien de la sociedad, descubro propiedades y poderes completamente diferentes que actúan en la realidad llamada el mundo superior. Todo esto lo descubriré dentro de mi nueva relación con los demás.

Del mismo modo que ahora descubro este mundo a través de mi relación egoísta con los demás, yo descubriré el mundo superior dentro de la relación altruista con los demás hasta que todos los mundos, todos los niveles, alcancen un estado de Infinito. Todo depende únicamente de los cambios en la percepción de la realidad.

Está escrito (Shabbat 151b): “No hay diferencia entre este mundo y el siguiente mundo, excepto en el funcionamiento de los gobiernos”, es decir que todo depende de la orientación del deseo de recibir: la preocupación por uno mismo o por los demás. Las naciones ya han descubierto cuánto dependen unas de otras y entienden que es imposible luchar contra una nación que le suministra o produce petróleo. Si yo la elimino, ¿qué me pasará a mí? Esto es como quemar una tienda de comestibles en el barrio donde ustedes compran las provisiones para todas sus necesidades. ¿Dónde conseguiré todo lo que necesito para existir?

Pero el odio es tan grande que no nos permite pensar de manera lógica, “¡No importa si yo muero, con tal que le suceda primero a mi vecino!” Así es como funciona la ley del odio, y el intelecto queda impotente. La emoción tiene prioridad por sobre la inteligencia. En suma, el intelecto es un esclavo del deseo. En primer lugar se despierta el deseo y entonces la mente ayuda a realizar este deseo.

¡El intelecto me ayuda a conseguir lo que quiero, no lo que yo había planeado y decidido! Este es todo el problema. Toda la creación es el deseo de placer y todos nuestros pensamientos están dirigidos sólo hacia esto. Por lo tanto, yo no veo un milímetro más allá de los límites de mi ego, sin importar cuán sabio sea. Sólo la ciencia de la conexión puede ayudar, es decir, la sabiduría de la Cabalá.
(130925)
De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 3/25/14

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