Traer un sacrificio es acercarse cada vez más al Creador

dr.laitmanLa esencia inicial de la creación es el deseo. El deseo es en realidad neutro y podemos dirigirlo en cualquier dirección, hacia sí mismos o hacia los demás, este puede estar en cualquier lugar y en cualquier forma. Pero cuando se le agrega una intención egoísta a fin de recibir para uno mismo, se vuelve cruel y malvado, ya que se centra no sólo en el llenado para sí mismo, sino también en la inclinación de no darles a los demás.

Todo lo que hay en la naturaleza de la persona es la inclinación al mal. Se nos dice: “Yo he creado la inclinación al mal; He creado la Torá como una especia”. La inclinación al mal es llamada nuestro deseo, el cual tiene la intención constante de recibir para sí mismo.

El rechazo del uso egoísta de los deseos es una acción espiritual llamada “traer un sacrificio”. En otras palabras, nosotros debemos sacrificar nuestro ego no anulándolo, sino anulando el uso egoísta de los deseos.

Traer un sacrificio es la habilidad de la persona para cortar realmente pedazos de sus deseos en los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza.

Todos los deseos están divididos en cuatro partes: los niveles inanimado, vegetativo, animado, y hablante de la naturaleza. Cada parte tiene su propia forma de corrección de su ego al altruismo, al otorgamiento.

El trabajo más simple es el trabajo con los deseos en el nivel inanimado de la naturaleza. La Torá representa la construcción del Tabernáculo, la preparación de los diferentes objetos de oro y piedras preciosas, el uso de la sal en la comida, el agua, y todo lo que obtenemos de la tierra.

Todas las plantas en la naturaleza pertenecen a los deseos del nivel vegetativo: hierbas, semillas, cereales, y la comida que se prepara a partir de estos materiales como el pan que se hace de harina, etc.

Las diferentes categorías de deseos sobre el nivel animado se describen en la Torá en forma de aves, peces y animales, y estos ya son deseos egoístas sublimes que tienen que morir en un cierto ritual y la carcasa tiene que lavarse de manera especial.

Cada uno de los deseos corporales de la persona tiene que procesarse de forma especial para que pueda ser transformado de un uso egoísta a un uso altruista. A esto se refieren las leyes del Kashrut, es decir que ellos son limpiados del ego.

El último nivel de los deseos son los deseos humanos, cuando ya tenemos que trabajar en nosotros mismos. Esta intención más elevada es llamada un sacerdote (Cohen), la intención que le sigue hacia abajo es llamada Levita, y una aún más baja es llama Israel (las masas).

Traer un sacrificio significa cambiar los deseos de un nivel egoísta a un nivel altruista. Por otro lado, no se trata de un sacrificio, dado que en hebreo la palabra “Eid” (víctima) significa acercarse, lo cual significa una acción que nos acerca al Creador.

En general todas las leyes y las reglas que nos presenta la Torá se refieren sólo a la corrección del ego. La parte principal, los sacrificios (“Korbanot”, víctimas), son los niveles que describen el acercamiento de la persona al Creador y la corrección del ego hacia el altruismo, desde el odio a otros al amor por los demás.

Todas las acciones espirituales se llevan a cabo dentro de la persona en el grupo, cuando ella está con amigos que comparten las mismas ideas y con quienes aclara los elementos de su comportamiento interno y externo: cómo cooperar con ellos correctamente y cómo afecta el grupo a cada uno de sus miembros.

Por lo tanto, cada uno de ellos, junto con la fuerza general del anhelo de amor y otorgamiento que se revela entre todos, revela gradualmente esos atributos altruistas que en realidad pueden elevar al grupo por encima del nivel egoísta. Esto se conoce como la transición desde nuestro mundo al mundo superior.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 10/24/13

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