Alegría para el recto de corazón

Michael LaitmanSalmo 97: El Señor reina, la tierra se deleitará; muchas islas se regocijarán. Nube y espesa oscuridad están a Su alrededor; justicia y juicio son los cimientos de Su trono. Fuego irá ante Él, y quemará Sus enemigos por todas partes. Sus relámpagos iluminan el mundo; la tierra vio y se estremeció… Tú, que amas al Señor, odias el mal; Él cuida las almas de Sus piadosos, Él las rescata de las manos de los malvados. La luz se esparce para el justo, y la alegría para el recto de corazón. Alégrense el justo con el Señor, y de gracias a Su santo nombre.

En todas y cada una de las líneas nosotros revelamos cómo el rey David revela más al Creador y se une con Él, sintiendo una conexión interna cada vez más profunda con el Superior.

Esto se alcanza generalmente mediante la regla tú que amas al Señor, odias el mal, según la medida en que la persona aclare sus deseos egoístas y quiera salir mal y dejar de pensar en sí misma, lo cual sólo es posible mediante la incorporación y la adhesión al grupo en el que opera sobre ella y le ayuda por adelantado la Luz que Reforma.

Ella comienza a amar al Creador en la medida en que odia el mal, Él cuida las almas de Sus piadosos, los libra de manos de los malvados. Si una persona se apartada del mal, a ella la cuidan desde Arriba. Sus constantes esfuerzos por estar en el pensamiento, en la adhesión, con la Fuerza Superior en una plegaria, despiertan la Luz que Reforma y ella recibe la corrección.

El odio hacia el mal ayuda a que la persona ascienda a partir de éste. Ella no necesita nada más que esa sensación de odio, porque el mal, el deseo de recibir permanece. El mal tiene que acumularse con el fin de descubrir el amor, la conexión, por encima de él.

La persona que entiende correctamente los fundamentos de la creación, no espera que el mal desaparezca y que todo sea brillante y color de rosa. Estas dos fuerzas opuestas existen del otro y son iguales en su poder, mientras que la persona que se encuentra entre ellas determina cuál es más importante: ¿Es más importante la santidad que la Klipá (cáscara) o es más importante la Klipá que la santidad?

Esta decisión cambia constantemente, moviéndose como el puntero en una balanza. Así, la persona aclara cada vez este equilibrio y establece su línea media entre las dos fuerzas, por encima de ellas, al incluirlas a ambas.

Justifica la creación al incluir dentro de ella el bien y el mal y los justifica a ambos, como está escrito: La luz se esparce para el justo, y la alegría para el recto de corazón. La honestidad y la verdad son la línea media, por medio de la cual se alcanza la alegría al deleitar al Creador.

Esto se debe a que la persona determina que todo lo que fue creado por el Creador es sólo para el beneficio del hombre, si se utiliza correctamente, y tiene que destinarse al beneficio del Creador. Entonces ella alcanza adhesión: Alégrese el justo con el Señor, y de gracias a Su santo nombre.
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De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 5/20/14

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