Cartas sobre pergamino

Dr. Pregunta: Me enojo cuando oigo que es necesario que yo supere mi condición y la acepte con alegría y gratitud. ¿Cómo es esto posible en un estado de completa impotencia?
Respuesta: El primer problema es que la persona está pegada a su piel. Y la Torá está escrita sobre pergamino. La piel está dividida en dos capas y las letras de la Torá están escritas en la capa interna.
Las letras son Kelim (vasijas) con las cuales recibimos la Luz Superior. Todo el problema es si yo soy capaz de diferenciar entre una piel y otra, es decir, diferenciarme yo mismo de lo que siento. Debe haber una separación entre el uno y el otro. Pido que la Luz entre y creer una distancia, un intervalo, un rango, una división entre mi “yo” y mis sensaciones.
Se trata de dos cosas diferentes. Pero para la persona que no está desarrollada, esto se vuelve un gran problema. Muchas personas, como niños, se enojan unas con otras, consigo mismas, y no se diferencian a sí mismas de su carácter, de su naturaleza. Pero estas son cosas completamente diferentes.
Los psicólogos distinguen el “yo” de la persona de su carácter, de lo que ahora está pensando, en cualquier situación en la que se encuentre. El “yo” es un Kli, una máquina, un computador, que tiene su propio contenido, y en un momento dado, éste puede eliminar todo tipo de programas y datos y sustituirlos por otros nuevos.
Las personas maduras que tienen experiencia de vida también se refieren a sí mismas y a los demás con misericordia, sabiendo que cada uno tiene sus debilidades y rasgos desagradables. Diferencian a la persona de su contenido.
Este enfoque es deficiente para las personas que vienen a aprender la sabiduría de la Cabalá. Ellas no se diferencian a sí mismas, su Kli, de su contenido continuo. El contenido puede cambiar y comportarse y actuar en consecuencia. A veces me identifico con este contenido, con la forma en que fui educado, y creo que este es mi yo. De ello se deduce que el “yo” y mi ego son inseparables.
Pero a veces obtengo una iluminación que me ayuda a diferenciar entre mi ego, mi perspectiva, mi percepción, mi carácter, mis gustos y yo. Me vuelvo más objetivo, tanto con respecto a mí mismo y al mundo.
Es necesario aclarar mi contenido con la Luz del Creador y pedir que éste sea reemplazado. Entonces no me enojaré cuando escuche que es necesario superar situaciones difíciles y tratar de amar a los amigos. Me veré a mí mismo desde el costado, como un experto independiente, y también con lo que dice la Torá. Entonces entenderé qué me llena en este momento. La Torá me explicará con qué tengo que reemplazar mi contenido interno, qué poner en el nuevo cartucho de tinta.

(134422 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 05/04/14, Escritos de Rabash)

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