El grupo es mi voz

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo está conectado mi diálogo con el Creador con el grupo?

Respuesta: A través del grupo yo aprendo el idioma por medio del cual me habla el Creador. Lo que recibo a través del mundo es transportado hacia mí en el lenguaje de la Cabalá. Sin embargo, yo no estoy dispuesto a responderle al Creador por mí mismo, porque no estoy listo para crear el mundo e influir en él.

El Creador crea la realidad dentro de mí, en mi cerebro y emociones, entonces siento el mundo y me siento a mí mismo. Así es como el Creador creó la realidad y así me habla.

Para ser capaz de responderle a Él, yo necesito un idioma diferente, mi lenguaje privado. El habla se crea con la ayuda de las cinco partes de los pulmones, y las cinco articulaciones de la boca, la lengua, el paladar y la garganta. También hay diferentes grupos de sonidos dependiendo de la pronunciación: dientes, paladar, garganta, labios y lengua.

El mecanismo del habla es un sistema único. No es por casualidad que el nivel de Adam (hombre) es llamado el “hablante”. Nuestro cerebro y nuestro mecanismo de expresión están conectados firmemente. A través de la garganta, los pulmones y la boca, yo les hago llegar a los demás los pensamientos que tengo en mi cerebro. Y los otros son capaces de escucharlos. Esto significa que hay dos mecanismos separados: uno para el habla y el otro, que es completamente diferente, para escuchar. Estos son asuntos muy profundos.

Yo recibo la imagen completa de la realidad del Creador a través de mis cinco sentidos, que son vista, oído, gusto, olfato, y sensación, entonces le respondo a Él. Pero, ¿cómo prepararme para responderle si todos mis sentidos funcionan sobre la base de recibir la información? ¿Cómo debo reaccionar ante el hecho de que Él se vuelve hacia mí?

Yo no puedo hacer esto por mi cuenta, sino sólo por medio de un único Kli (vasija) que he construido para mí, llamado deseo integral. Esto me obliga a someter mi ego y a conectarme con los amigos, lo cual va completamente en contra de mi naturaleza.

Aun así yo trato de hacer esto, y de esta manera, construiré un sentido adicional a través del cual puedo conversar con el Creador. Esto se convertirá en mi boca espiritual, y de esta forma el Creador me oirá. Él habla conmigo a través del mundo entero en el que me encuentro. Y yo hablo con Él a través del sentido integral, que es el grupo. No tengo otro mecanismo mediante el cual pueda transmitirle información al Creador.

Cuando estoy dentro del grupo y conectado con él, yo activo mis sentidos internos. Comienzan a activar no mis sentidos físicos, como la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, sino todos mis deseos y todos mis pensamientos. De ello se desprende que cuando me incluyo en un grupo, a través de él activo totalmente todo mi ser y todas mis aspiraciones internas.

A través del centro del grupo, yo le envío mi imagen completa al Creador, es como si Él me mostrara una imagen completa del mundo y de mí mismo a través del grupo en el que se integran todas las clases de pensamientos y diversas sensaciones. Yo hablo con el Creador, “en voz alta”.

Si yo recibiera del Creador la imagen que le envío a Él a través del centro del grupo, yo vería que esta también es una imagen del mundo. De hecho esta es mi reacción a lo que Él arregla para mí en mi vida. Toda la esencia de las impresiones y experiencias de mí mismo y del mundo, a partir de toda la experiencia que he reunido, pasa por el centro del grupo y es absorbida por el Creador.

Así es como empezamos a mantener un diálogo. El Creador se dirige a mí en la forma del mundo entero, incluido el grupo y yo, y yo me dirijo a Él a través del centro del grupo.

(134775 – De la Convención en Francia “Uno para todos y todos para uno”, día dos del 10 de Mayo del 2014, Lección 2)

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