El libro eterno

Dr. Michael LaitmanLos cinco libros de la Torá corresponden a los cinco atributos que la persona tiene que revelar y corregir dentro de sí. En esas propiedades, revelará el mundo en el que realmente existe.

En vez del mundo corporal ficticio, ella comienza a ver un mundo diferente y a sentir que en realidad vive en este, en un mundo pleno y eterno, mientras que expande y alcanza constantemente su interioridad. Pero todo esto sucede de acuerdo al desarrollo de la persona en los cinco sentidos espirituales.

Cada uno de los mundos caracteriza el desarrollo de un cierto sentido básico, como el sentido de sensación, por ejemplo, pero incluye todos los otros sentidos en el interior. Después se desarrolla el sentido del gusto, el cual incluye dentro de él todos los otros sentidos.

Después vienen los sentidos del olfato, oído, y vista, los cuales también incluyen a todos los otros sentidos. Esto significa que cada nivel, incluso el más pequeño, está hecho de todos los cinco, dado que no puede haber otra sensación excepto la sensación hecha por ellos.

Así, cada parte de la Torá está diseñada para el desarrollo de un sentido principal, pero este incluye a todos los otros. Al principio podría parecer como repetición, pero no es así.

Por ejemplo, podemos hablar del desarrollo del sentido del gusto dentro del sentido de la vista y de la vista dentro del sentido del gusto, los cuales se complementan entre sí. Cuando la persona siente un gusto adicional por cierta comida, esta se vuelve más atractiva en su apariencia. Por otra parte, si a ella se le da una especie de engrudo y lo ve con su vista no corregida, siente asco por ello, aun cuando sepa bien.

Por lo tanto, existen diferencias en las historias de la Torá. Pero si la persona aun no entiende de qué se trata, podría pensar que se repiten: Una cierta tribu deambula por el desierto, y cada vez no escuchan a Moisés con respecto a ciertas cosas. Todo es lo mismo, el mismo escenario, los mismos personajes, y casi los mismos problemas.

Pero a causa de que la figura principal en la Torá es el Creador (eso, en principio, no está presente en ningún otro libro), resulta que esto los atrae y los captura a todos. Es un libro eterno porque existe fuerza en él.

Nadie con una imaginación desarrollada puede crear un libro así que atraiga a las personas de todas las épocas sin importar cuán duro lo intente. No parece haber nada especial en este, pero durante milenios ningún hombre puede abandonarlo.

Podría parecer que las historias más poderosas de la Torá son las aventuras llenas de acción: El éxodo de Egipto, la lucha del pueblo, las diez plagas, pero de pronto las partes que tratan de acciones ordinarias, como la ofrende del pan, la quema del incienso, etc., no sólo están llenas de significado, energía, sensaciones, sino además comienzan a cobrar vida dentro de nuestros sentidos. Esta es la paradoja de la Torá.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 12/10/13

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