El mal se convierte en un mayor avance que el bien

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Es suficiente con reconocer simplemente el hecho de que todo lo que ocurre ha sido enviado desde Arriba, o debe uno hacer algo más?

Respuesta: No es suficiente con solo decir que todo proviene de lo Alto. Hay muchas personas que hablan de esta manera. Pero lo importante no es lo que la persona dice, sino cómo reacciona.

¿Me obliga el reconocimiento de que todo proviene de Arriba a alcanzar esa fuente? ¿Percibo todo lo que ocurre como el lenguaje del Creador a través del cual Él me habla, y trato de cambiar con el fin de volverme como Él, o estoy simplemente diciendo que todo esto es de lo Alto?

Si entiendo que todo viene de arriba, y que tanto los acontecimientos agradables como los desagradables me acercan al Creador, entonces no hace ninguna diferencia qué tipo de impacto tengan estos sobre mí, porque quiero estar más cerca de Él. Él puede golpearme, y yo quiero huir de Él y olvidarme de Él. Pero tengo que elevarme por encima de mi ego y decir que no es importante para mí cómo me afecte Él: si es bueno o malo para mi ego.

Yo siempre quiero acercarme a Él, para que el bien y el mal tengan relevancia para mi ego y no para mí, ni para mi conciencia. Y podría suceder que el mal me hiciera avanzar hacia el Creador más que el bien. Entonces Él me enviará más mal, y yo me elevaré por encima de éste.

Se nos dice que “El que ama el Creador odia el mal”, porque no se considera que el mal o los golpes que siento sean el problema. Si algo me aleja del Creador, esto es llamado malo, y si me acerca al Creador, entonces a esto le llamamos bueno.

Entonces esto me corrige hasta cierto grado; yo empiezo a sentir el placer debido a que avanzo hacia el Creador, incluso a través de los golpes. Y sufro si algo me aleja de Él, aunque sea algo agradable. Si logro algún tipo de placer físico y lo tomo en cuenta y entiendo que a través de esto estoy distanciándome del Creador, entonces esto me hace sufrir.

Esta es la forma en que la persona comienza a cambiar los deseos corporales, bestiales, egoístas para convertirlos en deseos que dependan de la cercanía o lejanía del Creador, llamados vasijas de otorgamiento. Nosotros tenemos que pasar por este proceso.

Si la persona pasa de esos deseos a los otros, esto significa que está cruzando el Majsom y está entrando en el trabajo en aras del otorgamiento, en Lishmá. Ella ahora lleva a cabo todas las acciones sólo en beneficio del avance y se siente cada parte del avance como placer y ya no siente los golpes. Ella ya está desconectada de su ego a través del cual pasan los golpes, y recibe placer únicamente del avance.

Esto puede parecer duro, complicado y difícil de comprender desde un punto de vista psicológico, pero no se preocupen, es posible hacerlo y nosotros lo alcanzaremos. Ya estamos preparados para absorberlo, entenderlo y empezar a realizarlo.
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De la Convención en Francia “Uno para todos y todos para uno”, día dos del 5/10/14, Lección 4

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