¿Para quién estoy haciendo esto?

Dr. Michael LaitmanTodo depende del cálculo, de la decisión que fue aceptada desde el comienzo. Un ser humano es diferente a un animal en el hecho de que tiene un Rosh con el que decide cuanta Luz puede recibir con el fin de otorgar. Los deseos con que yo recibo son llamados Toj del Partzuf espiritual (del cuerpo). Y la parte en la que no puedo recibir es llamada Sof (final).

Lo que se deduce de esto es que a través de esta decisión yo divido mi realidad y me divido todo yo en tres partes. La parte en la que recibo una decisión es el Rosh (cabeza), y esta es mi parte más importante, gracias a la cual soy llamado hombre y soy diferente a un animal.

Un animal tiene sólo un deseo sin división en cabeza, torso, y final. Esto significa que está dominado por la Luz directa que influye en él y responde en consecuencia. Entre estas influencias, en el medio, no hay cabeza; no hay ninguna restricción.

Es por esto que el animal está absolutamente ligado al Creador por el instinto. El animal no comete errores, sino que siempre lleva a cabo las órdenes del Creador. Por lo tanto, los ángeles pertenecen al nivel animal.

Pero el hombre toma en cuenta cuánto se parecerse al Creador, y por eso comete errores. ¡Él tiene una cabeza por medio de la cual se vuelve independiente! Así que él no utiliza todo su deseo, sino que lo divide en partes y construye un Partzuf espiritual.

Al principio sólo tenemos un deseo y llevamos a cabo una restricción en él. De esta manera recibimos la posibilidad de considerar qué más que hacer con el deseo; nosotros estamos trabajando con la cabeza.

Trabajar en la cabeza contra el deseo, no de acuerdo a sus deseos, sino de acuerdo a mi cálculo, es llamado un Masaj (pantalla). Esto significa que la pantalla es deseo + restricción + decisión de parecerme al Creador, y mi meta la construyo a partir de la cabeza y la intención.

Debemos acercar en la medida de lo posible todos estos conceptos hacia nosotros, porque ya estamos en ellos. Tan sólo debemos aclarar qué es la cabeza, dónde está la pantalla, dónde está la restricción, dónde está la intención, cómo puedo recibir, y cómo divido el deseo desde aquí para allá.

Es como si yo estuviera en una dieta y eligiera el plato que me llevará hacia qué y cuanto se me permite comer y qué no. Nosotros hacemos un cálculo de este tipo con la cabeza del Partzuf, y después de eso realizamos esta decisión en el cuerpo. Todo esto es muy claro, la única pregunta es ¿para quién estoy haciendo esto?

Esta es la única pregunta, toda la diferencia entre lo físico y lo espiritual está en ella. En el mundo físico mantenemos una dieta con el fin de lucir bien y estar sanos. Mientras que en el mundo espiritual, lo hacemos con una intención diferente: con la esperanza de estar dándole contento al Creador.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/23/14, Escritos de Baal HaSulam

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