Qué nos dice la Torá

thumbs_laitman_527_07[1]La Torá, “Levítico”, 1:9: … pero sus entrañas y sus patas, las lavarán con agua. Entonces, el Cohen hará que [suba en] forma de humo todo [el animal] sobre el altar, como un una ofrenda quemada, una ofrenda de fuego, [con] una fragancia agradable al Señor.

Una fragancia agradable al Señor son las partes de nuestro deseo corporal que no podemos usar en beneficio del Creador. Nosotros los elevamos a un nivel superior en forma de fuego y humo, como si los quemáramos. Al mismo tiempo, no disfrutamos de ellos, sino que deleitamos al Creador. La palabra “fragancia” se refiere al atributo de Ruaj.

Todos los deseos que se utilizábamos anteriormente de manera egoísta, tienen que volverse kosher, es decir, ser dignos de otorgamiento con el fin de usarlos para el beneficio de otros. Así que no hay ningún material en nuestro mundo (materia es un deseo a nivel del inanimado, vegetativo, animado, y hablante de la naturaleza) que puede utilizarse directamente para el otorgamiento sin cambiarlo primero por medio de ciertas acciones.

Toda la Torá habla únicamente sobre esto. Así que, llevar ofrendas, el Tabernáculo, el Arca Sagrada (donde se guarda la Torá), las cortinas, la Menorá, y todos los demás objetos simbolizan los atributos internos de la persona.

La Torá describe cómo se preparan estos objetos, de qué están hechos, quién debe prepararlos, y en qué condiciones. Por ejemplo, durante la construcción del Templo, se utilizaron cedros del Líbano. Trajeron cobre de un cierto lugar y de otro trajeron lana de ovejas especiales. Todo esto indica que la persona tiene que seleccionar esas partes de sus deseos y utilizarlas de esta manera en particular mientras las corrige con el fin de otorgar.

(132880 – Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 11/13/13)

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