Regocijémonos y cantemos con alegría

Dr. Michael LaitmanLleguemos ante Su presencia con acción de gracias, gritemos de alegría a Él con salmos”.

En todas y cada una de las generaciones, es decir, en todos y cada uno de los estados, es necesario levantarse nuevamente, tomar el corazón y seguir avanzando hacia el poder superior. A pesar de la desesperación que se siente en los Kelim de recepción, nosotros debemos descubrir en nuestra corrección, en el poder del otorgamiento, que el Creador es bueno y benevolente.

Y en el momento en que avanzamos en la izquierda, que mientras tanto llamamos la pesadez de corazón, nos sentimos mal e inmediatamente nos hundimos en esta sensación. En vez de eso debemos elevarnos por encima de ella especialmente gracias a esta emoción desagradable en el deseo de recibir, la falta de elevación, la falta de espíritu, la falta de energía y la importancia de la meta.

Pero en vez de ello, caemos bajo el control de la desesperación, la fatiga, y el ocultamiento, y nos sometemos a este enemigo, a nuestro deseo de recibir. Este nos debilita, nos subyuga y nos derriba para que nosotros no estemos dispuestos a salir de este lugar y a ser humillados. Aquí debemos elevarnos, como dice el Rey David en este Salmo. El rey David es Maljut que se eleva única y exclusivamente porque ella reúne todas sus partes.

Así que debemos organizar para nosotros mismos un entorno que nos apoye en un momento de debilidad, de la misma forma en que compramos un plan de seguro en caso de algún daño que no podamos cubrir por nosotros mismos.

Podría haber de repente un accidente de auto y yo tendría que pagar $ 10.000 por las reparaciones del automóvil. ¿Dónde voy a conseguir esta suma? Pero si todos nosotros juntos reunimos 30 dólares al mes, debido a un accidente como éste no les ocurre a todos, entonces tendríamos el dinero para pagar la reparación si algo como esto le sucede a uno de nosotros.

Lo mismo también es relevante para el avance espiritual. Y nosotros tenemos no sólo el hecho de que hemos recogido de todos los amigos. Cada uno cae durante su tiempo en particular, así que no se trata solo del total acumulado por los amigos, sino de mucho más. Porque en ese momento, esto se recoge y se fortalece.

Pero nosotros no usamos esto; por el contrario, nos derribamos unos a otros. Cuando vemos que un amigo se debilita, debemos elevarlo, como el Rey David escribe: “Vengan, cantemos al Señor; gritemos de alegría a la Roca de nuestra salvación”. El ascenso comienza a partir de esto.

Pero si no se prepara una reserva de fuerzas en el grupo, éste no tiene ninguna posibilidad de avanzar por el camino de “Yo lo aceleraré” (Ajishena).
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De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 5/21/14

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