Siempre dispuestos a dar un paso hacia adelante

Dr. Michael LaitmanTenemos que tratar de ver todos los estados que atravesamos: desde el más elevado hasta el más bajo, desde el más claro hasta el más incierto, confuso y vago, como algo que surge de la relación entre la Luz y la vasija. Por lo tanto, yo tengo que atravesarlos, y la única pregunta es cómo me he preparado para recibirlos, para pasar a través de ellos, para superarlos, para salir de ellos, y avanzar hacia un estado más avanzado.

Todo depende de mi preparación, pero todos los estados provienen de las Reshimot (reminiscencias) que hay en mí, desde el momento de la ruptura del alma general, y como consecuencia de la incorporación mutua en las vasija de los demás. Por lo tanto, yo tengo que pasar a través de todos estos estados, uno por uno.

Si me preparo bien, recibo todos los estados con entendimiento y tomo medidas preventivas. Yo sé por qué me llegan estos estados y con qué propósito, entonces los recibo de manera grata y bendigo al mal de la misma forma en que bendigo al bien. Esto se debe a que cada estado me lo dan para ayudarme a avanzar, y yo ya entiendo eso.

Preparo el apoyo del grupo y un programa diario claro para que en todos los puntos del endurecimiento del corazón, yo sea capaz de percibir correctamente lo que está pasando. Si me llegan ciertas sensaciones agradables o incluso desagradables, es más sencillo establecer la actitud correcta hacia ellas. Pero hay muchos estados en los que la persona no siente nada y está en una especie de adormecimiento.

Entonces pasa el tiempo, pasan los días, e incluso los meses, como si estuviera de brazos cruzados. La persona no siente que ella pueda agregar o cambiar algo, y este es el peor estado.

La indiferencia es un gran problema. Aquí tenemos que tener un programa diario muy estricto y actuar mecánicamente de tal forma que aun así podamos reunir todos los momentos y enfocarlos en la dirección correcta tanto como podamos. No hay sensación, no hay despertar, y no hay comprensión, pero al menos yo participo en el trabajo por medio de mis acciones. Entonces a esto se le considera como una acción completa

Por lo tanto, está escrito: “Uno debe vender siempre las vigas de su casa”. Sin importar lo que me pase y lo que pase con mis logros anteriores a esto se le llaman a mi casa, mi propiedad, lo más importante es que puedo dar un paso más hacia adelante.
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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 5/04/14, Escritos de Rabash

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