Una alegría única

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cuál es la diferencia entre la alegría de la Torá y la alegría que sentimos en este mundo?

Respuesta: Es imposible compararlas. En primer lugar la alegría corporal es temporal y no eterna, está limitada por la vasija del deseo. Es tan pequeña que es como si ustedes estuvieran encerrados en prisión en régimen de aislamiento y se alegraran con un pedazo de pan y un poco de agua que se les da.

Es imposible comparar los placeres de este mundo con los del mundo espiritual, puesto que se llenan en diferentes vasijas. La alegría más verdadera y sincera en este mundo es la alegría de un bebé que se aferra a su madre, sintiendo su calor y recibiendo placer físico y emocional de ella. En sus brazos, él se siente que está en el cielo, respirando su aroma, amamantándose de su leche, totalmente adherido a la parte superior.

No hay una sensación mejor que ésta en nuestro mundo. De lo contrario un bebé no sería capaz de crecer. Pero es imposible comparar este placer con el placer espiritual. Nuestro mundo es ficticio y temporal. Sólo podemos comparar conceptos que estén vinculados de alguna manera, que tengan una fórmula común, como en las matemáticas o en la física.

Tiene que haber algún tipo de relación entre ellos, para poder comprobarlos y medirlos en comparación con el estándar. Aquí, sin embargo, no hay nada que podamos medir.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 5/20/14, Escritos de Rabash

 

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