Una ofrenda de pan

Dr.LaitmanLa Torá, “Levítico” (VaYikrá), 2:1: Y cuando alguien trajera una ofrenda en forma de comida al Señor, su ofrenda será de harina fina; y derramará aceite sobre ella, y pondrá incienso ahí.

“Pan” y “obsequios de ofrenda de pan” representan la comida humana. Una de las partes más importantes del Libro del Zóhar (“Safra de Tzniyuta”, “El libro del modesto” o “El libro oculto”) habla acerca de este asunto.

La palabra “libro” significa la revelación. “El libro oculto” denota un misterio revelado.

Mucho antes de Charles Darwin, el Libro del Zóhar del Arí explicaba que el proceso de desarrollo se despliega de forma consistente desde el nivel inanimado, vegetativo, y animado, y pasa al nivel hablante. Es verdad que en el transcurso de la evolución los humanos se originaron de los monos.

Más que por alguna otra cosa, los humanos difieren de los animales a causa de la comida que consumen. Este hecho esto ha sido descrito en la Torá. Los granos de trigo son adecuados para los animales, por ejemplo, para los burros. Nosotros asociamos nuestro ego con un burro que lleva una carga pesada.

Si queremos elevarnos por encima de nuestro nivel animado, no debemos comer granos. Tenemos que limpiar la era y esparcir las cáscaras al viento. Esta acción simboliza lo que les sucede a nuestros deseos en la espiritualidad.

Después, los granos puros deben molerse entre piedras de molino; la harina que recibimos tiene que ser mezclada con agua. Tras eso, debemos añadirle a la masa sal y los demás ingredientes y después hornearla. Ningún animal es capaz de hacerlo; esto sólo es factible para un ser humano. Después de completar todos esos pasos, nuestra comida principal, el pan, está lista para nosotros.

Todas esas acciones simbolizan una transición del deseo egoísta al altruista. “Molemos” nuestro egoísmo, hacemos harina a partir de este y después la disolvemos en agua.

El agua es la propiedad de otorgamiento y misericordia (Bina). Los “granos” denotan el deseo de recibir (egoísmo). Nosotros molemos los granos, y les añadimos agua, y horneamos el pan, i.e., convertimos nuestras cualidades egoístas que están asociadas con el nivel animado en deseos altruistas. Lo hacemos con la ayuda de las propiedades de Bina. Sólo después de realizar todo esto, hacemos la transición al nivel humano.

En otras palabras, aquellos que comen pan ya han alcanzado el nivel hablante. Este es el nivel de nuestro deseo que debe sacrificarse.

En realidad, ¡no se trata en absoluto de un sacrificio! En su lugar, se trata de acercarse a la propiedad del Creador, al atributo de absoluto otorgamiento y amor. La palabra “Korbán” (víctima) se deriva de la palabra “Karov” (acercarse).
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 11/27/13

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