El trabajo esencial de la persona

Dr. Michael LaitmanRabash carta #59: El trabajo esencial de la persona es conectarse con el Creador.

La palabra “Omer” viene de la frase hacer gavillas (Malmin Alumim). Es decir, a través de esto, la persona se vuelve muda (Ilem) y no abre su boca con acusaciones en contra del Creador, en su lugar, para él “todo lo que viene del Creador es para bien” (Berajot 9).

Y él se dice a sí mismo que sus pensamientos y deseos serán sólo por el bien del Cielo, entonces él es una gavilla (Omer).

Esto significa que al hacer una conexión fuerte entre todos sus pensamientos y deseos, de manera que sean sólo para la meta, la cual es darle contento a su Creador, la persona es llamada una gavilla (Omer).

Y la cuenta (Sefirat, סְפִירָה) de Omer viene de la palabra “Zafiro (Sapir, סַפִּיר)”, Luz. Debido a que la persona se conecta con el Creador, ella recibe la revelación de la Luz del Creador y así se vuelve un Omer (gavilla), conectando todos los deseos en una conexión para una meta, la cual es por el bien del Cielo; por el bien de lo que es elevado, este Omer brilla.

Y dado que esto incluye siete cualidades (medidas), las cuales deben corregirse todas, de manera que sean todas para el Creador, existe una regla general que cada cualidad se incluye en todas las cualidades, así que se concluye que hay siete veces siete, 49 días hasta la recepción de la Torá. Porque el Omer es de cebada (Seorim); es decir, viene de las medidas (Sha’arim, niveles) por las cuales él coloca la grandeza del Creador en su corazón, en ese grado la Luz del Creador habita en la persona.

Y esto es llamado el aspecto de fe. Y cuando la persona merece la fe en el Creador, esto es llamado el nivel de la bestia. Y esta es la idea que el Omer era cebada, la cual es alimento de animales, es decir que ella aún no ha merecido el conocimiento de la Torá.

Si es así, en Shavuot, cuando merecemos la recepción de la Torá, entonces recibimos el conocimiento de la Torá, así que sacrificamos la ofrenda de trigo, la cual es comida humana, es decir el nivel hablante, el nivel de la Torá.

Hacemos gavillas, lo cual es el aspecto de mudo, cuando él es sólo animado y no hablante. Porque sólo a través de la Torá merecemos el aspecto hablante.
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