Las tablas del pacto con el método de conexión

111Gracias a nuestros ancestros que aceptaron la Torá en el Monte Sinaí, nosotros ya tenemos la disposición para la conexión, la unificación, para el mismo descubrimiento y la entrega de la Torá. Sólo que ahora, todo esto está en una condición rota; todo cayó a los deseos impuros, egoístas, dentro del deseo de recibir, dentro de las inclinaciones hacia la materialidad que nos confunde y no nos deja concentrarnos en la conexión como una persona con un corazón.

No estamos listos para sacarnos del exilio, para sacarnos de ese pantano en el cual estamos inmersos y en el que estamos hundiéndonos. Pero, según el grado en que intentamos salir, ganamos experiencia de los fracasos, lo cual es bueno. Porque sólo entonces se revela la necesidad urgente de la ayuda del Creador y el deseo dirigido hacia Él.

Es imposible gritar desde el principio. Y a pesar de que saben desde el principio que todo está organizado así, no hay nadie más sabio que alguien con experiencia. Y sólo después de llegar a la desesperación tras muchos intentos fallidos, y junto con esto ser tentados siempre por la grandeza de la meta, nos encontramos entre dos extremos, dos polos: impotentes con respecto a nuestras propias habilidades y confiados de que no existe nadie más aparte de Él. Esto es lo que nos da un giro y nos da la oportunidad de cambios radicales. Él puede ayudarnos y sólo espera nuestra petición.

Entonces, por una parte, llegamos a la montaña de odio. Pero por otra parte, en la cima de la montaña, con nuestro “punto en el corazón” llamado Moisés (Moshe) porque él nos jala (Moshejet) hacia el Creador, alcanzamos el primer contacto con el poder superior. Y entonces, junto con este punto llamado Moisés, recibimos el método de conexión desde el poder superior y descendemos hacia abajo.

Y abajo nos encontramos otra vez en una Shevirá (ruptura) y pecamos con el becerro de oro.  Pero todo esto es con el fin de conectarnos con este punto de Bina que recibió impresiones de la Luz Superior. Previamente estaba inmerso dentro de la destructiva Maljut, dentro de Egipto, y ahora debe hundirse una vez más en los deseos de AHP, de Maljut.

De este momento en adelante, comenzamos a corregir esta integración, pero desde el punto de la Bina sana. Regresamos una vez más a la montaña y recibimos nuevas tablas del pacto, diez Sefirot completas, los diez mandamientos, que descubrimos en nosotros; y comenzamos las correcciones moviéndonos del otorgamiento en aras del otorgamiento más allá del Majsom (barrera) en el mundo de Yetzirá, después en el mundo de Beriá, etc.

Y  todo esto es con un anhelo constante por la conexión. Parte del camino lo hacemos sin entender, y después de esto ya comenzamos a entender y a sentir. Pero todo esto se revela única y exclusivamente dentro de la conexión como una persona con un corazón. En el camino hacia esta elevada meta, descubrimos la necesidad por el Creador y todos los medios para alcanzar la meta, la adhesión final, la cual también se revela dentro de la conexión general, como está escrito: (Reyes II 4:13) “Yo habito en medio de mi propio pueblo”. 

(136606 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá 6/3/14)

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