Un nuevo deseo nace de dos deseos opuestos

Dr. Michael LaitmanPregunta: Usted ha explicado que a través de una conexión entre dos personas, nace una tercera cosa completamente nueva, y esas dos cosas desaparecen. Pero ¿por qué no sucede esto en nuestro mundo? Un padre y una madre producen juntos un hijo, pero ellos siguen viviendo junto con el niño.

Respuesta: La conexión no es una conexión entre los cuerpos físicos, sino una unión de los deseos. Los cuerpos físicos no se conectan, ya que es posible tomar los gametos de un padre y una madre, y hacer que un niño in vitro, pero a esto no le llamamos conexión; la conexión ocurre con los deseos. Cada uno trabaja con su deseo, y luego, a partir de dos deseos opuestos, nace un tercero que los incluye a ambos dentro de él.

La conexión es una existencia compartida de ambos deseos en un nivel superior. La concesión y la anulación del yo dentro de la conexión no causa daño, sino todo lo contrario, agrega plenitud y hace posible elevarse aún más alto.

El deseo de recibir en sí no desaparece nunca; esta es la esencia de la creación. Mientras tanto, nosotros anulamos temporalmente esos deseos que no pueden utilizarse en aras del otorgamiento. Con los deseos que pueden utilizarse con el fin de otorgar, los combinamos de tal manera que creen un tercer cuerpo llamado Adam (hombre / humano), que incluye dentro de él tanto a hombres como a mujeres.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 6/08/14, Escritos de Baal HaSulam

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