El secreto esencial de los judíos, parte 29

Del libro El secreto esencial de los judíos, M. Brushtein.

 Acerca de la Cabalá

 Antes de continuar con la historia, tenemos que dar un poco de información acerca de la ciencia, en la que tan a menudo confiamos. No es difícil adivinar que hablaremos acerca de la sabiduría de la Cabalá. He aquí algunas palabras sobre los orígenes de la Cabalá

“Abraham ¿en qué fue el primero? Como ya hemos mencionado, él fue el primero en arreglárselas para integrar las revelaciones cabalísticas en un método claro, adecuado para pasárselo a las generaciones futuras…” (M. Brushtein, el antisemitismo como una ley de la naturaleza. M.: AST, 2014, p. 51)

¿Qué es esta ciencia?

“La Cabalá es la única ciencia del desarrollo de la creación. Es la fuente de todas las demás ciencias y enseñanzas”. (Dr. Michael Laitman).

Baal HaSulam escribe sobre el mismo, pero con más detalle.

“… Esta sabiduría no es ni más ni menos que una secuencia de raíces, que cuelgan a modo de causa y consecuencia, en reglas fijas y determinadas, entretejiéndose hacia una meta única y exaltada, descrita como la revelación de Su Divinidad a Sus criaturas en este mundo”. (Yehuda Ashlag “La esencia de la sabiduría de la Cabalá”)

En el artículo “La esencia de la sabiduría de la Cabalá”, explica con gran detalle qué es la Cabalá y en qué se involucra. Además, él dedica mucho a su aparato y terminología científicos.

“Así, los cabalistas han encontrado un juego y el vocabulario anotado ante sus ojos, suficiente como para crear un excelente lenguaje hablado. Esto les permite conversar entre sí sobre los tratos en las raíces espirituales en los mundos superiores con sólo mencionar la rama tangible en este mundo que está bien definida para nuestros sentidos corporales”.

Ellos no se olvidaron de los estigmas y prejuicios contra la Cabalá.

“Muchos creen que todos los nombres y palabras de la sabiduría de la Cabalá son una especie de nombres abstractos”.

A continuación tenemos la respuesta de los cabalistas.

“Pero ese no es el caso. Por el contrario: La Cabalá utiliza sólo nombres concretos y reales. Es una regla inflexible para todos los cabalistas que “cualquier cosa que no alcanzamos, no la definimos por un nombre y una palabra”.

“Aquí ustedes deben saber que la palabra ‘alcance’ (heb: Hasaga) implica el último grado del entendimiento”.

Así, la información cabalística, investida en una terminología especial, está completamente ligada a esta terminología. Este método de transmisión de información es llamado “el lenguaje de las ramas”.

Esto implica, en primer lugar, que este texto puede ser escrito sólo por una persona que ve una conexión entre la raíz y rama, y en segundo lugar, que en este texto no se puede cambiar nada de forma arbitraria.

“Sin embargo, ustedes lo entenderán plenamente una vez que hayan adquirido las concepciones anteriores. Esto se debe a que ahora está claro que ningún lenguaje en el mundo puede ser utilizada para explicar esa sabiduría, excepto una que esté destinada sólo para ese fin, es decir, el lenguaje de las ramas, en relación a sus raíces superiores”.

“Ahora ya no se asombrarán con el uso ocasional de nombres extraños. Es así porque ellos no tienen libertad de elección con respecto a los nombres, para reemplazar el mal con el bien, o lo bueno con lo malo”.

El lenguaje de las ramas es de hecho el principio de transferencia de la información. Por lo tanto, al utilizar por ejemplo la narración histórica o la terminología cabalística, es posible transmitir la misma información.

“Esa es la naturaleza del lenguaje hablado entre los cabalistas, por medio del cual se transmiten sus alcances espirituales de persona a persona y de generación en generación, tanto de palabra como por escrito. Ellos se entienden plenamente entre sí con la precisión requerida y necesaria para franquear el estudio de la sabiduría con definiciones precisas en las que uno no puede fallar”.
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