Israel en un período de complicaciones post-traumáticas

555Pregunta: Es posible decir que Israel se encuentra ahora en un “periodo post-traumático” después del último conflicto militar en Gaza. En relación a esto, me gustaría entender qué está pasando con nosotros, y qué esperar después. ¿Cómo podemos alcanzar algún tipo de certeza, estabilidad y esperanza de un buen futuro?

La guerra terminó y al parecer la nación volvió a la “vida normal”. Sin embargo, no se entiende en absoluto de qué tipo de vida normal es posible hablar. Después de todo, la amenaza no ha desaparecido y la sensación es bastante alarmante. Todo lo que queda es esperar a la próxima ronda de violencia y nuevos bombardeos de misiles.

Respuesta: Regresar a la vida normal es como volver a la buena, cómoda y tranquila casa de su madre. Sin embargo, los israelíes están retornando a su vida normal que es imposible llamar normal, y durante el último conflicto se han añadidos traumas adicionales.

Me parece que la situación de hoy en día es más estable que en el momento de las operaciones militares. Al menos en ese momento todo era claro. Ellos disparaban; nosotros disparábamos. Ahora, estamos volviendo a una situación mucho más incierta.

Durante la guerra, la sociedad israelí se consolidó fuertemente. Los periódicos se comportaron respetuosamente y no molesta a la gente con artículos sensacionalistas. Todo estaba relajado. La conmoción se calmó porque mientras enfrentábamos una amenaza común, no continuamos con la charla ociosa. Sin embargo, el momento en que terminó la situación militar, todo regresó de inmediato a la competencia anterior, a la lucha de todos con sus intereses personales, a las querellas políticas.

Así, la guerra terminó, pero la vida se siente como menos estable que durante la guerra. Esperamos estar regresando a una vida segura y normal, sin embargo, esta no existe. No obstante, si el pueblo de Israel se reúne y alcanza algún tipo de unidad, entonces tendrá éxito. Específicamente entonces, alcanzaremos la estabilidad y la seguridad. Mucha gente recuerda de forma cálida esa sensación de unidad que aparece en momentos de peligro. Mientras los misiles cayeron sobre nosotros, sentimos que nos necesitábamos unos a los otros. Teníamos un deseo, una preocupación. Aunque estábamos asustados, estábamos juntos, y en esto se sintió una especie de dulzura. Sin embargo, en el momento en que desapareció la amenaza, retornamos de nuevo a la separación anterior y estábamos listos  para “devorarnos” uno a otros.

Lo que da esperanza es que, por primera vez, la gente sintió tristeza de haber perdido la unidad alcanzada y de haber vuelto a la indiferencia anterior, regresando a la construcción de su vida rentable a expensas de alguien más.

Esta no es una situación post-traumática de la última guerra. Más bien, estos son traumas nuevos. Sin embargo, esta vez, la situación finalmente comenzó a quedar clara, y mucha gente entiende que la situación habitual, en la que nos encontramos sin una amenaza externa, es inaceptable.

La guerra nos dejó sentir qué significa ser un solo pueblo consolidado, que vive con la preocupación por los demás y no en competencia. Se entiende que nadie quiere que la razón de esta unidad sea la guerra, pero al menos ahora hemos descubierto y sentido qué nos falta.

El problema está sólo en esto: que esta unidad se alcanza sólo bajo la presión de una amenaza externa. Baal HaSulam compara nuestro pueblo con un saco de nueces que no quieren conectarse y pulir sus cáscaras unas contra las otras con tanto ruido, pero el saco nos mantiene unidos. Al menos de esto, aparece ante nosotros una sensación de apoyo mutuo con el vecino, con los conocidos, con cada persona, con todos los israelíes y los ciudadanos de esta nación.

En el momento en que la bolsa se rompa, todos los frutos se dispersan en diferentes direcciones, y, nuevamente desaparece la sensación de pertenecer a un pueblo. Así, una y otra vez necesitamos nuevas amenazas externas. Vemos que la fuerza superior no nos dejará en paz. Vemos esto de acuerdo al antisemitismo que tanto ha crecido en el mundo.

Yo recibo cartas con una pregunta similar de judíos conocidos en América del Sur, Texas, y Europa: “¿A dónde nos sugiere que nos vayamos? ¿Qué vamos a hacer? “Estoy hablando de judíos de América del Sur y Europa que han nacido en estas naciones, en estas culturas. Son educados, tienen buenas profesiones, y ahora se ven obligados a buscar dónde esconderse, pero no hay un lugar en ninguna parte. Ellos ya están pensando, “¿Tal vez, haya otro planeta además el planeta Tierra?” En esta medida sienten que no hay lugar para ellos en ninguna parte.

Espero que ante un antisemitismo así, nos veamos obligados a conectarnos y a unirnos, entonces sobreviviremos. Si nos unimos más estrechamente, entonces tendremos éxito en todo, y ganaremos cada lucha. Nadie puede hacernos nada. Basta con que el pueblo de Israel se una, y ya nadie nos presionará. El manejo superior trabaja así: si anhelamos la unidad, entonces, la amenaza y la presión externa desaparecerán inmediatamente.

Por lo tanto, todo depende sólo de nuestro equilibrio y conexión internos, y todos los problemas de seguridad y económicos, sociales y políticos dependen sólo en las relaciones entre las personas, de que el pueblo de Israel viva en la tierra de Israel como un pueblo unido. De esta manera, inclinamos la balanza del mundo entero hacia el lado del mérito o hacia el lado de la condena.

(143090 – Del Kab.TV “Una nueva vida” del 9/2/14)

 

 

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