Moviéndonos del miedo corporal al temor espiritual

Dr.Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo podemos pasar del miedo corporal a los golpes al miedo espiritual?

Respuesta: Esta transición sólo es posible con la ayuda del entorno. Si el Creador es importante para mí, entonces lo más importante para mí no son los golpes que recibo, sino ser capaz de otorgarle a Él. Todo depende sólo de cuán importante sea esto.

Si un bebé está enfermo, Dios no lo quiera, los padres no piensan en sí mismos ni cómo se sienten o en tener una buena comida, sino en correr con él de un médico a otro, puesto que lo más importante para ellos es su salud. Todo está determinado por la importancia de la meta.

Por lo tanto, nosotros tenemos que aumentar la importancia del Creador, la importancia de la meta, a través del entorno. Si la meta es importante, ya nada me preocupa. Es a tal punto que yo sólo sueño y pienso constantemente cómo deleitarlo a Él. Es como un bebé en el que yo siempre pienso y por el que me preocupo: qué hacer para él y cómo hacer que se sienta mejor. Mi amor por él me obliga.

Si el entorno me impresiona con la grandeza y la importancia del Creador, yo empezaré a pensar cómo darle a Él. Entonces el darle al Creador se convierte en mi recepción, porque disfruto del hecho de darle a Él, que le doy a aquel que amo.

Pero ahora surge la pregunta de por qué estoy dando: ¿Es para mi propio placer o para Su beneficio? Aquí es donde comienza la aclaración. ¿Tal vez de repente el Creador se vuelve  tan importante para mí porque yo me lleno y alcanzo el mundo superior a través de Él? Esto significa que estoy usándolo simplemente.

Tengo que saber que en realidad estoy dándole a Él sin ningún beneficio propio. Aquí entiendo que tengo que separarme de cualquier recepción para mí, de cualquier beneficio propio. Es mejor si no me doy cuenta que estoy dándole a Él, dado que este hecho ya es un gran placer.

Si yo sé cuánto le he dado y cuánto lo disfruta Él, entonces ya es un gran placer para mí. El Creador sabe de mí y nos damos el uno al otro, estamos conectados, y yo veo que este esfuerzo vale la pena para mí. Aquel que le sirve a alguien grande también se hace grande.

Yo tengo que alcanzar un estado en el que de ninguna manera quiera recibir recompensa alguna por lo que doy. Entonces empiezo a buscar una manera de separarme de cualquier recompensa, como si arrojara al espacio todos mis esfuerzos, todo mi amor, y no sintiera nada. Sólo pido el poder para hacer esto y para algunos discernimientos que le doy al Creador, y que no estoy sólo jugando y practicando por mi cuenta.

Aquí siento el deseo de reconocer al Creador en una forma espiritual, que esté separada de mí, y al mismo tiempo me permita trabajar con precisión con respecto a Él. Se trata de un sistema muy especial que me permite separarme de mi deseo de recibir, de mi ego, y al mismo tiempo, utilizarlo con el fin de darle y otorgarle al Creador, y así recibir discernimientos precisos de cómo debería yo trabajar.

Esto es muy difícil, pero este sistema se nos revela a nosotros; este fue creado por medio de la ruptura y las correcciones que vienen más adelante en los mundos superiores de Atzilut, Beriá, Yetzirá y Assiyá.

Pero lo principal es que seamos incorporados en el grupo, el cual nos acercará en la práctica a este estado espiritual. No hace ninguna diferencia cuanto leamos o entendamos acerca de esto. Nosotros empezamos a comprender al Creador, como resultado de los trabajos prácticos, como se nos dice: “Por medio de Tus acciones Te conocemos”.
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De la 4° parte de la lección diaria de Cabalá del 9/4/14, Escritos de Rabash 

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