Trabajo complejo

Dr.Michael LaitmanEl Midrásh dice, capítulo “Ajarei Mot”. En la víspera de Yom Kippur (Día del perdón) todos los animales de sacrificio fueron presentados ante Sumo Sacerdote y él les recordó que fueran capaces de reconocerlos cuando él realizaba el servicio.

Todos nuestros deseos animados se nos despliegan; nosotros analizamos, identificamos y reconocemos que debemos elevarlos al nivel del Lugar Santísimo, por ejemplo, al nivel del otorgamiento completo.

El Midrásh dice, capítulo, “Ajarei Mot”. En la mañana, los sabios que lo instruyeron se fueron y fueron sustituidos por experimentados Cohanim (sacerdotes) que ejercían el arte de  cambiar incienso de una cuchara a la palma, que era una de las acciones más complicadas que tenía que realizar el Sumo Sacerdote durante el servicio del Lugar Santísimo en Yom Kippur.

La “cuchara” es el Kli (vasija) del nivel inanimado. “Palma” es el Kli del nivel hablante.

El “incienso” simboliza la Luz Reflejada (Ohr Jozer), algo que elevamos al Creador. Es difícil elevar incienso (La Luz Reflejada) al nivel hablante. Tenemos que “activar” un grupo diferente de deseos, aquellos que nunca hemos experimentado previamente, y re direccionarlos hacia el otorgamiento, es decir, cortar el egoísmo de uno en una medida que previamente parecía imposible. Este es un trabajo duro.

En este mundo, a menudo las acciones internas menores son las más complicadas. Imaginen que les doy medio vaso con agua. ¿Cómo sucede esta acción en la espiritualidad? Tengo que imponer una restricción, una corrección completa de todos los deseos que siento hacia un vaso con agua, elevarlo por encima a Jafetz Jesed, al primer nivel de santidad, y entonces corregirlos al grado del segundo paso, al Lugar Santísimo, y solo entonces puedo dárselo a ustedes.

¡Este es el problema! En la materialidad, todas las cosas son consecutivas, mientras que en la espiritualidad, involucra docenas de años y trabajo duro y cientos de pasos.

Es por esto que en este mundo estamos en el estado que “de cierto modo” nos permite realizar acciones espirituales. Si no fuéramos capaces de realizarlas, no estaríamos vivos en absoluto. Solo debido a que las observamos podemos existir.

En cuanto al reino espiritual, a menos que nuestros deseos más internos lleguen a estar listos para otorgar, no lo alcanzaremos.
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Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 3/12/14

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