De un deseo a un pensamiento

aPregunta: Hemos estado hablando sobre el punto en el corazón durante muchos años. Ahora hemos empezado a hablar sobre el punto en la mente, ¿qué es?

Respuesta: El punto en el corazón y el punto mental son dos puntos o dos atributos por medio de los cuales yo siento, mido y examino mi estado, mi intención.

Existe el deseo en la forma de un punto y el pensamiento está siempre con el deseo. Cuando siento algo en mi deseo, aparece de forma natural un pensamiento que conecta mi estado actual con el estado que quiero lograr. La idea nace en el vacío entre lo que deseo y lo que siento.

Por lo tanto, cuanto mayor sea la distancia entre el estado deseado y el estado inicial, más activo se vuelve nuestro pensamiento. Si le damos de todo a la persona, ella no sólo pierden su deseo, sino que además sus pensamientos dejarán de trabajo y se volverá insensible.

Un pensamiento sólo aparece cuando aparece en el deseo una sensación de vacío, cuando nos falta algo. Nuestros pensamientos son un derivado del deseo. El deseo es la fase inicial y el pensamiento es secundario. Estas dos categorías tienen que existir en cada persona y tenemos que desarrollarlas de forma simultánea con el fin de alcanzar nuestra meta.

Nos imaginamos la meta como un claro estado del grupo. El punto es que la meta espiritual es un concepto confuso, vago. Tenemos que imaginar esto en la forma material del estado espiritual, que es la conexión mutua completa entre nosotros en la que estamos todos unidos, cuidando mutuamente unos de otros de forma constante, en la cual la fuerza superior fluye entre nosotros y nos llena, nos conecta, y nos ata juntos.

En otras palabras, el Creador llena la red de los deseos, el temor mutuo, que hemos creado. Entonces podemos llamar a este estado espiritual.

Primero tenemos que imaginarnos el estado en el que estamos y el estado que queremos alcanzar. Después de sentirlo con claridad, nos imaginamos la brecha entre ellos en la forma de un pensamiento infinito: “Cómo podemos alcanzar el estado deseado”.

Así actuamos desde un deseo hacia un pensamiento, de un pensamiento a una oración, a una demanda, y a su llenado.

(145615 – De la Convención en San Petersburgo “Día uno” del 9/19/14, Taller 1)

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