El más terco y el que tiene más propósito

Dr. Michael LaitmanEl Libro del Zóhar, “Tzav” (Mandamiento), artículo 16: “Manda a Aarón” a que venga a coronar ese espíritu de santidad arriba, separe el espíritu de impureza y haga que descienda desde Israel por medio del deseo y la oración, y de los sacerdotes en el acto de sacrificar el sacrificio, cada uno por medio de lo que es apropiado para él.

Un sacerdote es la parte más pesada y más egoísta en la persona (el quinto nivel), quien, al corregirse a sí mismo, alcanza las alturas más sublimes.

La creencia popular es que los sacerdotes tienen el peor carácter, dado que son rudos, rígidos, y no tienen sentimientos. Esto se debe a que cuando se corrige el ego más bajo, este alcanza las mayores alturas en su forma opuesta.

El ego del sacerdote se invierte y asciende desde el nivel más bajo hasta el más elevado nivel, y por lo tanto el sacerdote puede ser el líder de la nación, el guía espiritual. Al estar en un nivel superior al de todos los demás según su ego, ahora se vuelve mayor que todos los demás de acuerdo a su altruismo.

En general, todos los cabalistas son personas muy gruesas obstinadas que trabajan en ellas sólo para cambiar internamente y parecerse al Creador. Esta no parece ser la posición correcta, y en la vida cotidiana son gente común. Todo su trabajo espiritual está oculto ante los ojos de los extraños, y por lo tanto esta es llamada la sabiduría oculta.

Cuanto más se desarrolla espiritualmente la persona, más difícil, terca y obstinada se vuelve. La Luz Superior la sostiene en este estado y en todas sus acciones. La persona está en un estado de aclaración en cada momento de su vida en cuanto a lo que le sucede y a cómo puede dirigirse a sí misma por el camino correcto.

Ella primero aclara esto y luego soluciona, quema, corta, y mata sus intenciones egoístas por medio de cuatro tipos de muerte y deja sólo los deseos puros. Sólo entonces comienzan a corregirlas uniéndolas a sus intenciones altruistas. En vez de pensar sobre sí misma, empieza a pensar en los demás; en vez de preocuparse por sí misma, se preocupa por los demás; en vez de amarse a sí misma, comienza a amar a los demás. Así, en todas las situaciones en la vida, pone sus intenciones a través de los demás hacia el Creador.

Por lo tanto, para los sacerdotes estas son la ley y la decisión más sublimes, más grandes, más graves, y más espirituales.

Por fuera parece que las decisiones del sacerdote cambiaran constantemente, pero en el interior se enfoca en un punto. Pero, debido a que el ego está oscilando constantemente en direcciones diferentes, resulta que la persona parece estar dando vueltas y vueltas en el desierto del Sinaí, hasta que se limpia por completo.

Él no cambia su decisión inicial, sino que sólo se sintoniza con ella más finamente, como un misil que se corrige constantemente de acuerdo al sistema que observa su vuelo, cambiando cada vez el ángulo de su vuelo y volviendo a ponerse en su trayectoria inicial. La persona también piensa que hay cambios constantes dentro de ella, mientras que la meta y la dirección siguen siendo las mismas. Esta es su futura adhesión con el Creador, con el atributo de amor y otorgamiento absoluto, en la completa unidad de todas las almas rotas.

Si la persona apunta constantemente a esto, ella sigue el camino óptimo.

(134081)
Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 11/27/13

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