El rol de la nación de Israel

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Hoy en día cuál es el rol de Israel y del pueblo judío en particular?

Respuesta: El rol de Israel fue descubierto por primera vez en la antigua Babilonia, cuando uno de los grandes sabios de esa generación, el sacerdote babilónico Abraham, proporcionó una respuesta a lo que estaba ocurriendo allí.

En ese momento, Babilonia estaba pasando por el mismo proceso que está experimentando hoy en día el mundo: una pequeña sociedad de tres millones de personas, que era casi la civilización del mundo en ese momento, de repente comenzó a hundirse en el odio mutuo debido a la repentina erupción del ego.

Hasta entonces, los babilonios habían vivido como una pequeña sociedad entre los ríos Éufrates y Tigris, y todo estaba bien. Pero cuando el gran ego entró en erupción, resultó que, por una parte, estaban integralmente conectados entre sí, y por otro lado, no podían existir juntos de forma egoísta. Por lo tanto el término de la Torre de Babel simboliza el ego que, literalmente, creció hasta el cielo.

Esto es lo que está sucediendo hoy en día. Por un lado, descubrimos que las personas están conectadas mutuamente unas con otras y, por el otro, se odian entre ellas. Las dos fuerzas que actúan entre sí dentro de nosotros requieren de una solución, puesto que de lo contrario llegaremos a un callejón sin salida.

Una de estas dos fuerzas, la fuerza de la naturaleza, nos une y nos muestra la globalización y la conexión mutua entre todos para todos. Esta fuerza nos acerca integralmente y nos muestra que somos un solo cuerpo. La segunda fuerza es la fuerza humana egoísta que nos desgarra por dentro, nos separa, y no permite que seamos un todo.

Estas dos fuerzas fueron estudiadas por primera vez en la antigua Babilonia y había dos respuestas a la pregunta “¿qué debemos hacer?”

La primera respuesta fue dada por Nimrod, el rey de Babilonia, quien decidió que los babilonios tenían otra opción sino solo separarse y alejarse unos de otros. Él desintegró su reino por temor a que sus súbditos comenzaran a destruirse mutuamente. De aquí proviene el concepto de la construcción de la Torre de Babel y su resultado fue la dispersión de la población y la mezcla de lenguas, que era una señal de que las personas dejaron de entenderse.

Esa fue una manera de resolver el problema, pero hoy, nosotros, los babilonios modernos, no tenemos a dónde ir, puesto que no tenemos otro planeta. Por lo tanto, afrontamos la pregunta que tenemos que responder.

La segunda solución fue dada por Abraham, uno de los jefes de los sacerdotes en la antigua Babilonia. Abraham entendía que el ego nos separa desde adentro, mientras que las fuerzas externas de la naturaleza, las cuales nos acercan, nos las dieron a propósito para que ascendamos por encima de ellas y nos asemejemos a la naturaleza. Esto significa que trabajaremos en contra de nuestro ego en la conexión entre nosotros.

¿Cómo puede hacerse esto? ¿Cómo puede la persona oponerse a su propia naturaleza? Abraham sugirió la organización de pequeños grupos de personas que comenzaran a conectarse, y en sus intentos por conectarse, ellas atraerían la fuerza externa de la naturaleza que se revela internamente entre ellas, las corrige, y las eleva por encima de sí mismas.

La meta principal de la naturaleza es llevar a la humanidad a un estado de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, nos guste o no. El problema de nuestra separación debe resolverse de inmediato, y sólo de esta manera.

Cerca de cinco mil seguidores se unieron a Abraham. El gran filósofo del siglo 12, Rambam, escribe acerca de ello y además esto se encuentra en los escritos anteriores como el Midrásh Raba y otras fuentes.

El Sefer Yetzirá (Libro de la Creación) es el único libro escrito por Abraham que nos queda, y en el que nos habla sobre todo el sistema de la naturaleza que afecta a toda la sociedad humana.

Lideradas por Abraham, 5.000 personas dejaron Babilonia y llegaron a la tierra de Canaán, la tierra del Israel moderno. Abraham les enseñó cómo ascender por encima del ego en la conexión entre ellas, de acuerdo a los antiguos mandamientos judíos de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, “no les hagas a los demás lo que es odioso para ti” y “sean como un hombre con un corazón”, etc. Este grupo es conocido por el nombre de Israel, lo cual significa Yashar El, directo al Creador, parecidos a la naturaleza. Después de todo, el Creador no es un cuadro en la pared o un abuelo sentado en una nube. ¡El Creador es la naturaleza! Toda la naturaleza se llama el Creador.

Las 5.000 personas que salieron de Babilonia con Abraham fueron llamadas la nación de Israel, derivado de la palabra “Yashar El”, directo al Creador. Se trata de una nación que no creció de raíces biológicas como todas las demás naciones, sino de acuerdo con una ideología, a un propósito que define hacia dónde se dirige y cómo se establecerá la sociedad.

Aunque nosotros somos los descendientes biológicos de esas personas, por desgracia, no nos parecemos a ellas en absoluto, porque hemos perdido esa ideología. Por lo tanto nuestro estado actual es llamado el exilio del nivel espiritual que ellos habían logrado.

Cuando el pueblo judío salió de Egipto y anduvo errante por el desierto, este trabajó constantemente en su conexión. Su ego siguió creciendo, al igual que el ego de la humanidad crece de una generación a la siguiente (que es lo que nos diferencia de los animales), y el pueblo trabajaba en este.

Esto continuó hasta que el ego de repente estalló mientras se desarrollaba. Esto sucedió en la víspera de la destrucción del Segundo Templo en el último año AEC. La gente no podía elevarse por encima de él en la buena conexión entre ellos y cayó al nivel egoísta.

Un templo se refiere a la santidad, al otorgamiento, al amor por los demás, y a la incorporación de todos en un todo. Cuando la nación judía cayó de ese nivel, determinó el resto de su historia de 2.000 años de exilio.

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De la entrevista con V. Kanevsky en Toronto del 8/5/14

 

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