Historias breves: Desde Adam hasta Noé

Dr. Michael LaitmanAdam fue el primero en alcanzar el sistema de la creación y descubrió que la meta final de la evolución humana es el alcance del estado superior, el ascenso al nivel del Creador, el cual deben alcanzar todas las futuras generaciones.

Por lo tanto, inmediatamente empezó a difundir la sabiduría de la Cabalá mediante el establecimiento de tres grupos de estudiantes llamados sus hijos.

No eran hijos corporales, sino espirituales, que estaban en un nivel inferior a su maestro y que aprendieron de él a ascender al siguiente nivel. Por lo tanto, los términos, “padre” e “hijo” de la Torá se refieren a dos niveles. No existen relaciones de sangre entre ellos, sino sólo una continuidad espiritual.

Después de Adam, surgieron de sus alumnos tres líneas: Sem, Cam y Jafet. La línea que surge de Sem se desarrolló, y las otras dos líneas resultaron ser callejones sin salida. Pero estas también eran necesarias con el fin de expresar, resaltar, y estabilizar la línea media.

Por lo tanto se desarrolló una cadena gloriosa de cabalistas y sus escuelas durante muchos años desde Adam hasta el tiempo de la antigua Babilonia: diez generaciones de cabalistas hasta Noé y diez generaciones que lo seguían.

Cada generación simboliza cierta fase suya en la revelación de una relación cada vez más fuerte con el Creador y el reconocimiento de la red de fuerzas que manejan nuestro mundo.

En los tiempos de Noé, continuó la aclaración y la purificación del sistema de conocimiento del Creador y el acercamiento a Él, y esto se describe en la historia del Arca de Noé.

Después de que todos los estudiantes de Noé ascendieron al nivel de unidad en el atributo de otorgamiento y en equivalencia con el Creador al arreglárselas para conectar las partes inanimada, vegetativa, animada, y hablante de la naturaleza dentro de ellos, en una cápsula (el arca), se las arreglaron para superar el nivel llamado la “inundación”. En vez de ahogarse, absorbieron todos los atributos del agua, los atributos de la vida, el atributo de otorgamiento.

La ruptura que se produjo en ellos fue el comienzo de un nuevo mundo. Noé simboliza este punto de inflexión, en el que las personas que estudian la Cabalá adquieren el atributo de otorgamiento, que es representado metafóricamente por el agua. Después de haber experimentado una revolución interna, ellos comienzan a utilizar este punto correctamente y continúan su desarrollo.
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Del Kab.TV “Historias breves” del 10/15/14

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