Historias breves: Escalando el Mt. Sinaí

5Después de haber pasado por todas las etapas de la vida en Egipto y el éxodo de Egipto, el pueblo de Israel alcanza un estado llamado Mt. Sinaí. Ellos comienzan a entender que se enfrentan a una enorme montaña de mal, la palabra “Sinaí” se deriva de la palabra “odio” (odio mutuo) en hebreo, el rechazo profundo que la gente siente hacia el otro, que es mucho mayor al que sentían en Egipto.

Mientras que en Egipto o en la antigua Babilonia no lo entendían ni eran plenamente conscientes de ello; ahora el mal se les revela al máximo.

Como resultado, las personas se sienten perplejas, impotentes, y no pueden ni siquiera imaginar qué deben hacer. Pero Moisés alivia la mente de ellos, prometiéndoles organizar y arreglar la conexión entre ellos y el Creador. Este es su rol, dado que él es el vínculo entre el pueblo de Israel y la fuerza superior. La gente no sería capaz de hacer nada sin su ayuda y guía, sin la conexión de él con el Creador.

Él sube al Mt. Sinaí, mientras que las personas no sienten esta conexión y están listas para volver a Egipto. ¡Lo más importante para ellos es sentir que tienen algo, algo a que aferrarse! El odio asusta a la gente sencilla.

Imagínese que viven en un edificio de apartamentos en el que todos los odian profundamente. Ustedes tienen miedo de salir de su apartamento, de abrir una ventana, sienten corrientes de gran odio por todos los lados, no pueden dormir, y están perdiendo su apetito. ¡Esta es una situación terrible! Esto es exactamente lo que siente la gente que está parada ante el Monte Sinaí. La verdadera naturaleza de su ego se les revela y ellos ven que no pueden superarlo de ninguna manera, puesto que se ha ido la conexión con el Creador quien les ayudaba no hace mucho tiempo.

Pero Moisés les promete que ascenderá a este nivel de conexión, establecerá el contacto entre ellos, y los sacará de ese odio. Sólo él puede ascender por encima de la montaña del ego, pero se trata sólo de uno pequeño atributo en nosotros.

En el momento en que él se separa de la gente, ellos pierden la esperanza de conectarse con el Creador y la única esperanza que ven es en la creación del becerro de oro, que creen que puede unirlos. No tienen nada más de donde aferrarse.

Ellos están listos para desprenderse sus joyas de oro y donarlas para que algo los una. Esto se debe a que en comparación con el profundo odio que sienten, el pequeño ego que se inviste en el becerro de oro al menos los conecta de manera egoísta hasta cierto punto.

Cuando desciende del Monte Sinaí, Moisés se acerca más a las personas, deseando conectarlas con el Creador por medio de él y establecer el contacto entre ellos, pero él ve que una vez más se inclinan ante su ego (el becerro de oro). Luego él rompe las dos tablas del pacto recibidas en el monte Sinaí, que ahora no son adecuadas para las personas, dado que han caído a un nivel diferente.

Moisés sube a la montaña, lo cual significa nuevamente al ego, y cuando se conecta con el nivel superior de amor y otorgamiento por encima de él, recibe una segunda instrucción del Creador. Cuando desciende de este nivel espiritual le trae al pueblo el plan de unidad: la revelación del Creador por medio de su acercamiento cada vez mayor a la unidad interna entre ellos.

El plan incluye todas las grandes leyes de la Torá, y la más importante es “ama a tu prójimo como a ti mismo”, y la gente es lista para cumplirla y unirse.

El día en que Moisés desciende la segunda vez desde el monte Sinaí es llamado Yom Kippur (Día del Perdón). Él le trae al pueblo las dos tablas, es decir las diez condiciones en contraste con las diez plagas de Egipto. Mediante el cumplimiento de estas condiciones en el nivel espiritual, ellos alcanzan un nivel de unidad entre sí en el que se revela el Creador y se funden en completa unidad con Él. Este es el propósito de su corrección.

(146719 – Del Kab.TV “Historias breves” del 10/22/14)

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