Los laberintos de la comprensión

Dr. Michael LaitmanPregunta: Al acercarme a los demás, yo le pido al Creador que me ayude a pensar en ellos. Él me ayuda, y aquí estamos en un solo movimiento, en un triángulo cerrado. ¿En qué forma le pido al Creador el pensar en los demás? ¿Cómo yo puedo formar esta petición?

Respuesta: Su preocupación por los demás debe mostrarles cómo formar esta dirección. ¿Cómo pueden ayudar a los demás? ¿Con que buenas cualidades?

Nos abrazamos y apoyamos unos a otros, pero internamente reflejamos que no tenemos nada que darnos. Vemos que las palabras de aliento que nos decimos unos a otros no ayudan. La ayuda mutua tampoco ayuda. Las comidas festivas y todo tipo de eventos tampoco dan nada. Para ser honesto, todo es inútil.

Sólo se nos da la oportunidad de renunciar a nuestras propias fuerzas para que podamos sentir la necesidad del Creador, y cuando siento la necesidad de Él, precisamente a causa de mi propia debilidad, confusión, desconcierto, entonces después, empiezo por fin a darme cuenta de que yo soy un ser creado, y Él es el Creador.

Sólo entonces surge en mí una petición urgente, una demanda a Él como en un niño pequeño, que exige algo de sus padres. Esta condición es llamada “Mis hijos me han vencido”, debido a que la petición correcta, la demanda correcta complace al Creador, dándole placer.

De este modo, Él se manifiesta en nosotros. Por lo tanto, la interacción correcta entre nosotros debe conducirnos a la necesidad de trabajar con la más elevada fuerza de la naturaleza.
(145612)
De la Convención en San Petersburgo “Día uno” del 9/19/14, Taller 1

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