Soy mi propio computador

LaitmanEl Midrásh, “Ajarei Mot” (Después de la muerte de): La noche previa a Yom Kippur (Día del Perdón), si el Sumo Sacerdote era un sabio, él exponía, y si no, los discípulos de los sabios exponían ante él. Si él estaba familiarizado con la lectura de la Sagrada Escritura, que él leía; si no ellos leían ante él. Ellos leían delante de él a partir de los libros de Job y Esdras y Crónicas. Zacarías ben Kebutal dijo: Muchas veces he leído ante él el Libro de Daniel. Cuando el sumo sacerdote parecía estar a punto de dormirse, los jóvenes sacerdotes chasqueaban los dedos medios ante él y le decían: “Señor mío Sumo Sacerdote, póngase de pie y aleje el sueño caminando en la acera”. Ellos lo desviaban hasta que llegara el momento del sacrificio de la ofrenda diaria de la mañana. [Mishná Yoma I.1-7]

Se trata de los deseos personales que constantemente deben estar despiertos, ya que su atributo común, el estado del Sumo Sacerdote (Gran Cohen), depende de la conexión correcta entre ellos en un solo sistema.

Cuando alcanzan eso, sus atributos colectivos llamados el Sumo Sacerdote están listos para la nueva acción, y aparece un estado espiritual llamado mañana. Ya hemos hablado sobre el hecho de que hay un estado externo y un estado interno (el Lugar Santísimo) en la persona, el cual construye por fuera de sus deseos.

Esto significa que todos estos volúmenes que son aparentemente partes internas de la persona misma, sus atuendos externos, su entorno, son todos nuestros deseos que se unen de una manera determinada y conforman la imagen que se describe en Midrásh Raba: El Templo, los sacerdotes (Cohanim) que ayudan al Sumo Sacerdote, el Lugar Santísimo, los tenedores y cucharas, sus vestiduras, la entrada del Sumo Sacerdote (Gran Cohen) en el Lugar Santísimo, su trabajo en el Templo y todo el resto.

Todo esto es el conjunto de atributos de la persona en una imagen así.

Sin embargo, no estamos hablando de la imagen que los cabalistas representan para nosotros, sino sobre lo que debemos hacer internamente para que se cree en nosotros esta imagen. Es como un computador y su pantalla, por ejemplo, en la que veo la imagen externa.

En este caso, yo soy el computador. Tengo que averiguar qué atributos debe haber en mí, qué conexiones, de tal forma que yo cree dentro de mí una imagen como la que está en la pantalla del computador. Ellos serán mis atributos y no un despliegue de atributos extraños.

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De Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 3/12/14

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