Una vivienda que se corresponde con la estructura del alma

Dr. Michael LaitmanPregunta: Su explicación de la esencia de Sucot es que se trata de una corrección de los deseos hecha por la Luz Circundante. ¿Por qué es diferente a lo que nos enseñaron en la escuela? Nos dijeron que Sucot les recuerda a los judíos su escape de la esclavitud de Egipto y de su vida en tiendas de campaña en el desierto.

Respuesta: ¿Realmente se contradicen entre sí estas explicaciones? “Egipto” (Mitzrayim) simboliza el hecho de permanecer dentro de una naturaleza maligna (Yetzer-Ra), estar en el exilio aceptando obedecer a la autoridad de Faraón que gobierna sobre nuestros deseos egoístas. Fue el Creador quien hizo el egoísmo. Es por eso que Él sigue diciendo: “¡Yo endurecí el corazón de Faraón!”.

Más tarde, salimos de la “jurisdicción” de Faraón, al iniciar el proceso de autocorrección. La festividad de Sucot es un símbolo. Lo único que describe la Torá son los métodos de auto mejoramiento en el corazón; no se trata de acontecimientos históricos. Hoy en día, debemos poner en práctica esta historia.

Cada festividad judía, así como cualquier evento mencionado en la Torá, denota ascensos y descensos de la fuerza de otorgamiento y amor, o diversas desviaciones de la observación de las instrucciones contenidas en la Torá. Toda la Torá está basada en la ley de “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. Llegar a este tipo de amor es posible únicamente mediante la corrección de nuestros egos. Es viable sólo con la ayuda de la Torá, la Luz Retornante. Eso es lo que estamos tratando de lograr.

Pregunta: ¿Por qué la gente se sienta en una “cabaña” especial llamada Sucá durante esta festividad?

Respuesta: El tamaño de la Sucá corresponde con exactitud a las dimensiones del alma. Sólo en el interior del alma pueden calcularse los deseos y las Luces. En la Sucá, utilizamos “amas” (codos, anas) como unidades de medida. Esto explica el por qué hay requisitos rígidos para construir una Sucá. Debemos observar las reglas de cómo deben ser las paredes de la Sucá. Hacemos el techo de la Sucá de los “desperdicios del granero y el lagar”, etc.

Todos estos requisitos surgen de las raíces espirituales. Ellos nos hablan acerca de una combinación especial de fuerzas de recepción y otorgamiento que son esenciales para nuestra alma (el deseo de recibir) en su búsqueda por volverse similar al Creador. El alma funciona tanto en los deseos de recepción como en los de dar, de la misma forma que el corazón y los pulmones se contraen y se expanden constantemente.

La Sucá debe ser construida en correspondencia exacta con las partes del alma: diez Sefirot de la Luz Directa y diez Sefirot de la Luz Reflejada. Es por eso que no puede tener más de 20 amas. Hay normas estrictas que regulan el momento en que debe construirse una Sucá y qué materiales son adecuados para ello, es decir, lo suficientemente “puros” (orientado al otorgamiento) para construirla.

Un alma es un deseo que está totalmente centrado en el otorgamiento a nuestro prójimo, es decir; se trata de una estructura que es totalmente opuesta a la inclinación al mal, a nuestra naturaleza verdadera. A menos que comencemos la auto corrección, no tenemos alma.

La Sucá simboliza el alma, es decir, el deseo corregido. Está dirigida a amar a nuestro prójimo. Es por eso que mientras se construye una Sucá, tenemos que tener en cuenta muchas condiciones. Hay 613 deseos en el alma: 248 deseos de otorgamiento y 365 deseos de recibir en aras de dar. Todos estos deseos están dentro de nosotros y tenemos que empezar a corregirlos.
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Del Kab.TV “Una nueva vida” del 9/30/14

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