El pueblo que le volvió la espalda a su destino

Dr. Michael LaitmanPregunta: La actual porción semanal “Toldot” (Generaciones) habla de la venta de la primogenitura. Estableciendo un paralelismo con el momento presente [en Israel], ¿podemos decir que algunos están eligiendo el pudín de leche?

Respuesta: No hay nada así. Después de todo, Esaú es un egoísmo primogénito, un enorme vacío que debe llenarse. No hay escape de él. Si no hubiera nacido el egoísmo, entonces universo no existiría. Es por eso que el nacimiento comienza a partir del egoísmo.

Después de nacer y manifestarse el egoísmo, se hizo necesaria una metodología o un programa para el llenado del egoísmo. En otras palabras, se requiere de algún tipo de símbolo, de una intención con la cual sea posible utilizar una fórmula por medio de la que este Esaú pueda ser manejado y llenado adecuadamente. De lo contrario es imposible de llenarlo y satisfacerlo.

Jacob es dicha fórmula. Es una función útil, un mecanismo de apoyo que llena el egoísmo. En términos generales, Esaú es toda la base de la naturaleza.

Pregunta: ¿Qué es el derecho de primogenitura de Esaú en nuestra época y para el Israel moderno?

Respuesta: En primer lugar, “Esaú” y “Jacob”, “Israel” y “la gente del mundo” son sistemas completamente diferentes.

Esaú es Esaú, él no puede hacer nada por sí mismo. La única cosa que puede hacer es perseguir a Jacob con el fin de provocarlo y obligarlo a realizar el auto llenado. Por lo tanto, Esaú inicialmente dice: “Te venderé mi derecho de primogenitura. ¿Para qué lo necesito? No puedo coger nada de él”.

¿Por qué Jacob compra la primogenitura? Con el fin de ponerla en práctica.

Hoy nosotros somos herederos, los descendientes de Jacob, y de sus hijos que no hacen su trabajo. En su lugar, preferimos la sopa de Esaú, como si estuviéramos en su nivel deseando ser como él. Como si quisiéramos ser como las naciones del mundo, entre las que vivimos.

Me sorprende cuando veo lo que ha venido sucediendo con el pueblo judío, lo que ha ocurrido con ellos. Parece imposible la medida en la que le han dado la espalda y se han retirado ellos mismos de su finalidad prevista.

Pregunta: ¿Cuáles son las consecuencias de este vuelo?

Respuesta: Sólo una, Esaú requería una solución para el problema, en otras palabras, su llenado. Esto quiere decir, el plan de la creación se llevará a cabo a través de Esaú.

Cuando Esaú nos obliga y requiere que nosotros a realicemos, se le llama “el camino del sufrimiento” o en hebreo “Beitó”, a su debido tiempo. Constantemente, a cada momento, el programa de creación se ejecutará, pero todo el tiempo a través de la fuerza que guía.

Por otra parte, es deseable, y en última instancia necesario lograr el programa de creación a través del trabajo de Jacob, consciente y voluntariamente, por su propia voluntad.

Esto significa que, al final, el pueblo de Israel, o aquellos que se llaman así hoy en día, deben pararse, debe realizar su misión, su meta y es necesario que la alcancen todos, Esaú, la humanidad; y ellos deben llevar a cabo su tarea. Están obligados. No hay ningún lugar hacia donde huir de ella.

Resulta que la Parashá de la semana en curso describe tal destino, un destino del que no podemos escapar.

Qué tipo de infamia, debilidad e insignificancia estamos demostrando al querer abandonar y alejar de nosotros mismos el rol de Jacob y disfrazarnos con la piel de caza de Esaú. Es un tipo de estado despreciable, lamentable al que hemos llegado.

Pregunta: ¿Quiere usted decir que hoy hemos confundido los roles?

Respuesta: Sí. Es por ello que todos los intentos de Esaú no son extraños, es decir, toda la comunidad internacional nos trae de vuelta al estado correcto hacia nuestro trabajo, hacia lo que tenemos que hacer por él, por su bien. En general, por el bien del Creador.

En otras palabras, nosotros debemos tener el derecho de primogenitura y aplicarlo. Aunque de acuerdo a las palabras de la Torá, puede parecer que lo compramos deshonestamente; sin embargo todo sucedió realmente de esta manera. No es que Jacob le “desviara” y le “mintiera” a Esaú; así fue como estos dos programas de creación se “entrelazaron” y siguieron adelante juntos. Se asemejan a una hélice de ADN de doble trenzado, que es la base de nuestras vidas.

Es por esto, por supuesto, que tenemos que despertar y empezar a aplicar nuestro propósito para el que hemos sido destinados.

Pregunta: ¿Llenó a Esaú la sopa de lentejas que Jacob le ofreció por su primogenitura? ¿O se lamentó por el hecho de que la “compró”?

Respuesta: Esta sopa llenó parcialmente a Esaú. De lo contrario, el mundo en general no habría existido. Sin embargo, en realidad es sólo una sopa.

No obstante, nosotros constantemente “alimentamos” al mundo con esta “sopa”. El desarrollo humano, el progreso y la eterna búsqueda del placer ilusorio, todos ellos los genera el pueblo judío. Si el pueblo judío no estuviera en su estado roto, no habría ningún avance en este mundo.

De hecho, los avances en la ciencia y las innovaciones técnicas no son necesarios para el mundo. Nosotros se los proporcionamos al mundo para que la gente tenga algo que hacer. Pero, de hecho, esta es una consecuencia de que fallamos en nuestro plan, en nuestra misión.

Esto viene de la línea femenina, de nuestra madre común.

Pregunta: Entonces resulta que hacemos sólo la primera parte, “alimentar al mundo con una sopa”, pero no cumplimos con la segunda parte, la parte clave: ¿no compramos la primogenitura con ella?

Respuesta: Sí. Tal es el Israel de hoy.

Básicamente cada porción semanal de la Torá, si se analiza, al final, nos proporciona una respuesta negativa acerca de la forma en la que implementamos nuestra misión. En última instancia, todos los 52 capítulos del año nos afectan negativamente. Después de todo, no nos regimos por medio de ninguno de ellos.

Pregunta: ¿Cómo se implementan esos capítulos?

Respuesta: La forma más fácil, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, esta es la principal ley de la Torá. ¡Nada más es necesario!

Pregunta: ¿Este es el derecho de primogenitura?

Respuesta: Este es el llenado, la aplicación del derecho de nacimiento. ¡Y Esaú requiere esto! Él quiere amar, y nosotros le negamos esta oportunidad. No le damos ni le creamos las condiciones para ello, y por lo tanto, provocamos su odio hacia nosotros.

Por otro lado, el final feliz de la historia se conoce de antemano. La historia es como una película que ven en el cine; todo está allí en la película, pero ustedes todavía están en algún lugar en el medio preocupándose por los personajes. Es sólo gracias a un final feliz que existimos, de lo contrario ya habríamos sido destruidos hace mucho tiempo.

Pregunta: ¿Es esto porque no cumplimos con nuestro rol?

Respuesta: Sí. No es sorprendente que, una y otra vez a lo largo de la historia de los judíos, se pone en pie, fuerzas supuestamente negativas ejercen presión sobre nosotros, y nos destruyen parcialmente. Lamentablemente, esto es sólo una consecuencia de nuestra incapacidad para completar nuestro programa.

¿Cuántos de estos casos hay en la historia? En España, en Inglaterra, yo vi las antiguas sinagogas donde fueron detenidos y quemados judíos. Ellos no supieron en absoluto por qué razón. De hecho, ¿qué se requería realmente de ellos?

Sin embargo todos tienen la culpa porque el pueblo judío inicialmente fue percibido como una “unión” única conectada, de responsabilidad mutua (Arvut), unida en un único sistema para ser como un hombre con un corazón.

En tales condiciones cada persona es responsable de todos. Resulta que no hay personas malas o buenas; todos somos igualmente buenos y malos.

Es por esto que cuando alguien es asesinado en algún lugar porque era judío, no tenemos derecho a gritar que él no era de culpable de ninguna manera. Él tiene la culpa porque el pueblo judío como un todo no cumple con su función. Cada hijo de esta nación es su representante.

Por el contrario, si las personas realizaran su función, no serían asesinadas. Esto nunca ocurriría.

Después de todo, estamos en un sistema que es bastante determinante en el que no puede haber inconsistencias, espontaneidad ni accidentes. Esto no ocurre en la naturaleza. Este es un sistema enorme, continuo e ideal.

Pregunta: Resulta que al no cumplir con el principio de amar a tu prójimo como a ti mismo, nosotros vemos al mundo a través de los ojos de Esaú, y no los de Jacob. Y el mundo nos presiona como Esaú. ¿Y ahora qué?

Respuesta: Es necesario alcanzar el punto en el que todos los miembros de la nación de Israel se sientan culpables.

Yo escucho las noticias de todo el mundo y me siento culpable de lo que está sucediendo. Como resultado del estudio de la Cabalá, empecé a sentirme avergonzado de mirar a la gente del mundo.

Lo mismo va para el pueblo judío, porque tengo que entregarles esto a ellos, pero todavía no puedo. Yo “le doy nacimiento” al sistema de explicación, a la difusión y a la capacitación a fin de que los demás escuchen, entiendan. Me siento culpable hacia el resto de la gente.

Pregunta: ¿Por qué?

Respuesta: Debido a que millones de niños en África están muriendo, porque la gente está sufriendo de algo, de calor o de frío, por sus problemas, conflictos y luchas, por algunos fenómenos naturales, ya sean humanos, inanimados, vegetativos o animales. Guerras, virus, huracanes, tsunamis, terremotos, erupciones volcánicas, es necesario entender que todos estos suceden debido a que no cumplimos nuestra función, nuestra misión.

Debemos educar a nuestra gente para que se sienta culpable. Debemos llevar a la gente a la verdad en la que esto no la estrangule ni la bloquee, no la lleve a la locura, al suicidio, sino que la anime y la empuje hacia delante de tal forma que vea que debe y al mismo tiempo que es capaz de hacer la corrección del mundo.
(148313)
Del Kab.TV Porción semanal de Torá del 11/14/14

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