Ellos ya están cansados de esperarnos en el segundo piso, parte 1

Dr. Michael LaitmanNosotros somos el resultado de la ruptura que ha dejado tal brecha entre nosotros, que ya nadie siente a nadie, aunque toda la humanidad es parte del alma de todos. Nadie puede imaginar que somos un alma y que debemos corregir las relaciones entre nosotros a tal punto que no haya diferencia entre la forma en que la persona se siente a sí misma y la forma en que siente a los demás.

Es más, tenemos que alcanzar “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Yo debo amar a los otros más de lo que yo me amo a mí mismo, justamente como me amo a mí ahora al destacarme entre los demás. Esto significa que debo ascender totalmente por encima de mi deseo de recibir y ver toda la verdadera realidad.

Seguimos fracasando en este trabajo, y entonces tenemos que ayudarnos constantemente los unos a los otros y estimularnos entre nosotros. La persona no puede despertarse a sí misma; solo los amigos pueden despertarlo a la conexión.

La conexión tiene que ser total, y es desde esta conexión total que aprendemos y alcanzamos los atributos del Creador. Esto se debe a que nunca podemos aprender los fenómenos reales que toman lugar en nuestras vasijas, sino solo las impresiones y la sensación que invoca cierto fenómeno en nosotros y en las vasijas actuales.

El alma está llena con Luz, nosotros todavía no sentimos la Luz real sino más bien la reacción de la vasija hacia esta, la impresión de la vasija. Es igual a la forma en que funcionan los instrumentos en nuestro mundo: nosotros marcamos movimientos en un instrumento y el instrumento responde al efecto de cierta fuerza. Identificamos y vemos sus reacciones y lo atribuimos a la fuerza que opera en el instrumento.

No sentimos la fuerza en sí, sino solo la respuesta del instrumento a cierta influencia desconocida. Es así como descubrimos al Creador, a través de la sensación y la impresión de la vasija a partir de Su presencia. Esto significa que el llenado de la vasija también son vasijas, letras, además de la HaVaYaH inicial.

Estas letras adicionales son como un código, una clave que permanece para todo llenado en la vasija. Es como si en esta vasija hubiera una marca de números que se mueve en un contador. Esto significa que nunca podemos sentir la Luz en sí misma, sino que sentimos y percibimos los cambios que la Luz realiza en nosotros.

Nosotros medimos estos cambios, los sentimos y los contamos y luego llamamos Luz a estos cambios. No tenemos acceso a la Luz en sí, puesto que la Luz es en realidad la fuerza superior.

Por lo tanto, deberíamos entender que la revelación del Creador es un cierto tipo de vasija, la impresión en la vasija. Tenemos que estudiar y revelar cómo debería ser impresionada la vasija y cómo debería responder, cómo tiene que prepararse para que sea lo suficientemente sensible y esté lista para la revelación de la Luz Superior en ella.

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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/2/14, Escritos de Rabash

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