Esaú y Jacob: Una batalla por el liderazgo

Dr. Michael LaitmanPregunta: La Torá dice que Jacob siguió el consejo de su madre y fingió que era su hermano Esaú. Por eso, con engaño recibió la bendición de Isaac. ¿De qué se trata esta historia?

Respuesta: Isaac representa la línea izquierda. Esaú y Jacob representan dos líneas que se derivan de él. Ninguna de las dos puede existir sin la otra.

Jacob era el que estaba destinado a recibir la bendición, ya que él fue elegido para definir y ejecutar todo el proceso de corrección. Él es el que lo proporciona todo para lograr el estado corregido al final del proceso.

Sin embargo, Isaac dio a luz a Esaú porque es absolutamente imposible avanzar sin su línea. En esencia, la línea de Esaú es la línea del deseo, del vacío, de la necesidad y de la demanda de llenado. En otras palabras, Esaú significa una sensación de vacío, el sufrimiento y la persecución.

Es por eso que Esaú se fue al campo (campo de vida), que significa la base de la existencia humana en la capacidad de un sujeto relativamente libre. Sin esta base, la vida humana no tiene significado alguno. Sin la cualidad llamada Esaú, no se puede pasar a un estado llamado Adam (hombre), y así permanece en el nivel animado. Esto explica el por qué Esaú era el primogénito de Isaac a quien se suponía que debía transferirle todo lo que tenía.

Por el contrario, para la esposa de Isaac, Rivka, no fue así porque el programa de la creación era originalmente inherente a Jacob, no a Esaú. En esencia, Jacob no es descendiente de Isaac, sino de Abraham. Él es el hijo de Isaac, pero no su primogénito.

Este acuerdo demuestra claramente que el programa de la creación es un factor auxiliar, mientras que el asunto de la creación es lo básico. Lo mismo se aplica a la naturaleza. A pesar de que Israel (“una cabeza para mí”, ראש לי) es la cabeza de la humanidad, la humanidad todavía es el material básico del deseo que tiene que conducir a la unidad, a la adhesión con el Creador.

Pregunta: ¿Esto quiere decir que Esaú (un deseo vacío que exige llenado) representa el mundo contemporáneo?

Respuesta: Las fuerzas más oscuras y más fuertes tienen que ser convertidas en las más livianas. El pueblo judío está obligado a llevar a las masas a la fusión con el Creador. El Creador está esperando a Esaú, mientras que Jacob está asignado a cumplir con su rol.

Esta es una batalla por el liderazgo, por cuál de ellos es más importante. Se trata de la división de las funciones de la identificación de qué tipo de conexión con el Creador aguanta cada uno de ellos. El combate continúa hasta el último estado, en cuyo momento la competencia entre ellos se convierte en la conexión y la reposición del uno al otro. El egoísmo no puede alcanzar este resultado por sí solo.

De hecho, Jacob no entendía muy bien por qué estaba involucrado en este tipo de molestia. Era un niño de mamá; él no tenía deseos inmensos, ni necesidades sin fondo como los tenía Esaú. Por otra parte, Esaú es enorme, fuerte y poderoso, pero al mismo tiempo se siente infeliz y vacío. Tenemos que entender su rol poco envidiable. Si miramos la desgraciada, infeliz doliente humanidad que gana miles de millones de dólares sin ninguna pista de qué hacer con ellos, es muy duro envidiarlos. Esaú representa las masas en general que tienen que ser traídas al orden.

Esaú exige una respuesta de Jacob. Los antisemitas más destacados, como Henry Ford, entendieron este hecho y escribieron sobre él. Sin embargo, los judíos todavía quieren escapar hacia América y asimilarse allí. Ellos hacen lo posible por no ser identificados como judíos.

Pregunta: Jacob también hizo leves esfuerzos para resistirse a su misión, pero su madre lo obligó a perseguirla. De hecho, ¿quién es “la madre”? ¿Quién empuja el pueblo judío para que actúen como Jacob?

Respuesta: La madre es una propiedad de Bina. Es un atributo de otorgamiento y amor que se da cuenta claramente de que de lo contrario nunca será implementado en la balanza de toda la humanidad.

Esta madre en particular tiene dos hijos, quienes nacieron del amor llamado Bina. Ellos sólo han sido divididos con el fin de mostrarle a la humanidad la forma de unir las propiedades de Esaú y las cualidades de Jacob, y de demostrarle a la humanidad cómo dirigir correctamente estas cualidades. La propiedad llamada Jacob tiene que cubrir las cualidades de Esaú con la intención. Si esto sucede, todo saldrá bien.

En general, ninguno de los hermanos puede ser culpado por cosa alguna. Sólo mediante la adquisición de una auténtica libertad podemos ponerlo en práctica en la vida. Yo diría que en la actualidad estamos pasando por este estado. Aunque no es actual per se, sino que comenzó en la época del Ari, en el siglo 16.

Sin embargo, estamos bastante retrasados. ¡Miren lo que está pasando en el mundo! Tenemos que cumplir con la misión de Jacob tan pronto como sea posible. De lo contrario, Esaú presionará sobre nosotros aún más fuertemente. La cosa más importante es darnos cuenta que somos nosotros los que desencadenamos la presión al no hacer nada.
(148353)
Del Kab.TV “Porción semanal de Torá” del 11/14/14

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