¿Son las protestas masivas un escape a la depresión?

666Pregunta: La sociedad actual no siente simpatía por la gente en el poder. Durante los últimos dos o tres años, muchos países han pasado por procesos similares de resentimiento social e ira. ¿Qué puede usted recomendar algo en relación a este fenómeno generalizado y creciente?

Respuesta: Me he encontrado con gente muy rica que dice: “¿Si no tengo beneficios, qué voy a compartir?” Quise responderles: “¡No distribuya nada! Ellos pueden tenerlo todo sin usted”.

Desde luego, no les contesté esta manera, pero su posición es comprensible. En el pasado, ellos crearon lugares de trabajo, distribuyeron bonificaciones y premios, y través de los medios de comunicación, han difundido rumores de que han utilizado su riqueza para cuidar a los demás.

Hoy los ricos no tienen nada que compartir, aunque lo quisieran. La gente de repente se siente vacía por dentro en vez de sentir los impulsos naturales previos de “¡yo quiero esto, y esto, y esto!” Ahora, no es posible construir un nuevo deseo en su interior; ¿que los llenará si no hay deseo, si no hay carencia?

¿Ustedes suponen que un artista o compositor al entrar en un supermercado pueda realizarse a sí mismo al cien por cien? ¡No! Él debe comprar productos para mantener y fortalecer su cuerpo, pero lo más importante para él es llenar sus necesidades internas. Tal situación hoy es típica de la gente común. ¿Por qué? Porque la naturaleza ha dejado de despertar en nosotros los deseos a los que estamos acostumbrados de recibir a través de algún canal y de repente encontramos un vacío.

Las protestas masivas se han convertido en un fenómeno habitual en la actualidad. ¿Por qué estas personas salen a la calle? Ellas están buscando un llenado. No les importa quién gobernará, porque piensan que a través de ellos encontrarán nuevos llenados, y aprovechan alguna fuente como el propósito de vida. Pero, ¿qué puede hacerse? Esto no sucederá. Ellos están dispuestos a cerrar los ojos, a desvanecerse consumiendo drogas, sólo para no sentir el vacío. La mitad de la humanidad se ha hundido en la depresión. Debemos entender que no tienen otra posibilidad.

Así que los líderes han perdido su estatus entre las masas. Si en el pasado las masas anhelaban la riqueza, el control y el respeto, en la actualidad esto ya no existe. Ellos no ven personas a las cuales puedan rendirles culto entre sus líderes. Hoy los líderes son peores que la gente sencilla, y ellos también los desprecian, preguntándose ¿por qué deberían malgastar sus vidas en ellos?

La generación más joven, que está entre los 15 y los 30 años hoy, los percibe exactamente de la misma forma. Sólo las personas mayores permanecen en ese viejo paradigma. No hay salida para las personas influyentes que no sea darle a la gente la Educación Integral. Sólo de esta manera estarán en condiciones de mantener su influencia e incluso elevarse a un nuevo nivel cualitativo ante los ojos de la sociedad.

(146371 – Del Kab.TV “Una nueva vida” del 2/10/14)

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