La Historia de la Humanidad – El Desarrollo de la Garantía Mutua (Arvut) – Parte 2

Dr. Michael Laitman8La raíz del Arvut

Los seres humanos tienen la tendencia a crear una sociedad unida, como una familia. Nosotros todos venimos de una pequeña tribu/familia que aparece en el curso de la evolución que al azar, egoístamente se desarrolló al punto donde la gente dejó de sentir que pertenecía a una familia.

La primera vez que la sensación de separación apareció fue alrededor de 3.500 años atrás en la antigua Babilonia (Mesopotamia); la gente al principio se sentía como una familia pero de repente pararon de verse unos a los otros como parientes. Eran como una familia, una nación, hablando una misma lengua, entendiendo y sintiendo a cada miembro pero en un corto tiempo empezaron a sentir un rechazo mutuo que apareció entre ellos.

El deseo de construir una “torre que llegaría al cielo” simbolizaba su creciente ego. Ellos descubrieron un deseo por gobernar a la naturaleza en vez de idolatrar árboles, imágenes y fuerzas de la naturaleza. Anteriormente ellos se sentían como parte de la naturaleza, pero de repente apareció un fuerte deseo de tener control sobre ella.

Ya la gente no se sentía como una familia, cada persona siente: yo, tú, él , ella, ellos, nosotros y extraños. Esta separación se tornó en odio mutuo llamado “lenguas mixtas” y como resultado de esto pararon de entenderse unos a otros. Por esta razón el hombre de repente paró de entender a su vecino y tuvo un deseo de usar a otros para su propio bien.

Fue entonces que uno de los sacerdotes, una figura pública y maestro llamado Abraham reflexionó sobre esto, “¿Qué le está sucediendo a la gente y a toda la sociedad?” El se dio cuenta que era un periodo transitorio que daba comienzo a una nueva etapa del desarrollo de la humanidad. Anteriormente la gente existía dentro de la naturaleza, como parte de su sistema general. Ellos se sentían parte integral de los niveles inanimado, vegetativo y animal de la naturaleza. Pero de repente ya ellos no se sentían parte de la naturaleza, de un sistema global e integral. La gente se sintió aislada y percibiendo que existían en separación con los demás.

Ya no querían estar conectados. Cada persona empezó a sentirse a sí mismo como opuesto a la naturaleza y en contra de observar su ley de interconexión universal. Sin embargo, para que la humanidad pueda existir en balance y armonía con todo lo que nos rodea, esta ley debe ser observada. Si rompemos esta obligatoria condición, entonces caemos en peleas, guerras y destrucción, la naturaleza nos parece mas cruel.

Abraham empezó a buscar respuestas, “¿Qué podemos hacer? Debemos conectarnos otra vez. ¿Cómo podemos mantener esta conexión? ¿Cómo permanecer como una familia, una nación, una civilización?” Y Abraham dijo: “No debemos aceptar lo que esta pasando. Vamos a continuar como una familia a pesar de los cambios en nosotros”. Entonces les explicó a todos que la creciente inclinación al mal era una nueva fuerza de la naturaleza. Durante la evolución, mientras nos desarrollamos como una sociedad humana, nos separamos de la parte inanimada, vegetativa, y animal. Pero el nivel humano empieza desde el punto donde se revela el egoísmo, el deseo de elevarse por encima de la naturaleza.

Pero por otro lado, Abraham entendió y explicó que el creciente ego ayuda ya que al elevarnos por encima de él mientras mantenemos la conexión original con otros, se crea una nueva y más fuerte conexión con la naturaleza. Para que esta unidad tenga éxito una “garantía mutua”, Arvut, es necesaria. Si creamos rechazo mutuo pero decidimos “actuar en contra del egoísmo que nos separa” entonces nos uniremos encima de él, creando una sombrilla (pantalla, Masaj), elevándonos por encima de esta sombrilla y construyendo nuestra sociedad, interacciones, y vida justo encima de ella. De este modo construiremos la torre correcta al cielo, en vez de una egoista y nos elevaremos por encima de nuestro ego en cada momento.

Mientras emprendemos este ascenso, continuaremos estudiando nuestro propio ego, nuestra inclinación al mal, y aprenderemos juntos a librarnos de su dominio. Y más aún, de esta manera conoceremos a la naturaleza en sí, su fuerza general. Entenderemos por qué cultiva y desarrolla a la humanidad en tal forma que es diferente a sus otras partes donde la fuerza de la separación y el odio no crecen.

Así Abraham descubrió que hay un programa especial dentro de la naturaleza que nos inyecta la inclinación al mal, manifestándose como rechazo para que nos conectemos encima de ella y alcancemos el plan de la naturaleza. Entonces adquiriremos una mente, nos convertiremos en hombres sabios como la naturaleza misma, y recibiremos la fuerza que creó la materia, que la mueve en cierto camino hacia cierta meta.

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